El nuevo túnel permitirá sacar de la superficie 25.000 vehículos diarios
07 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.En enero del año pasado, el alcalde, Carlos Negreira, y el presidente de la Autoridad Portuaria, Enrique Losada, escenificaron en María Pita la entente de ambas Administraciones para poner fin a los problemas de movilidad en el centro de la ciudad, con un acuerdo que incluía tanto la reactivación de las obras paralizadas en el Parrote -incluido un nuevo vial subterráneo entre Puerta Real y la Solana- como un segundo túnel en la Marina, que en aquel momento se dejó en el aire. Catorce meses después, los trabajos en el Parrote están a pleno rendimiento y ajustados al cronograma que fija el fin de obra en marzo del año que viene, mientras que Ayuntamiento y Puerto han contratado ya la redacción del proyecto para el túnel de la Marina.
¿Por qué ahora?
La decisión de echar a rodar esta segunda obra mientras todavía no se ha finalizado el proyecto del Parrote no es casual. La actuación, que consistirá en la construcción de un vial subterráneo en Alférez Provisional para soterrar el tráfico desde Palexco hasta Puerta Real, es una prolongación del vial del Parrote, con el que se tiene que establecer una conexión. La solución podría pasar por una suerte de rotonda que regulase el paso entre los tres viales (Marina, Parrote y María Pita), así como las entradas a los aparcamientos de las dos últimas zonas.
¿Qué plazos se marcan Ayuntamiento y Puerto?
De momento, ambas Administraciones solo se han fijado un plazo para tener listo el proyecto constructivo, que tendrá que estar listo en mayo. A partir de ahí, los tiempos se difuminan, aunque quedarían nueve meses de margen para sacar el documento a exposición pública y conceder licencia antes de que finalizasen las obras en el Parrote.
¿Existen problemas de tráfico en la zona?
La zona soporta una fuerte densidad de tráfico que, por su especial configuración, hace que actualmente este confluya en la saturada rotonda de María Pita. El proyecto para soterrar el tráfico en la dársena de la Marina permitirá eliminar de la superficie más de 25.000 vehículos que circulan por este tramo de apenas 300 metros a diario. Aunque no hay muchas diferencias, más de la mitad de los coches (13.309) transitan en dirección a la Ciudad Vieja, mientras los restantes (12.409) lo hacen hacia el centro la ciudad, los Cantones y el centro de ocio, según los datos del Plan Especial de Protección, Infraestruturas e Dotacións para a Mellora da Mobilidade na Zona da Marina. A esto se suma la carencia de plazas de aparcamiento que aqueja a esta zona de la ciudad, con 12.176 plazas entre públicas y privadas, menos de la mitad de las que corresponderían según la normativa urbanística vigente. El aparcamiento del Parrote sumará otras 603 plazas y queda en el aire si habrá un nuevo párking en la Marina, como prometieron Ayuntamiento y Puerto, que dependerá del estudio técnico que se realice para el proyecto del vial.
¿Cómo se incardinará la obra dentro del plan de movilidad?
Las dos actuaciones en la Marina arrancan antes de la redacción del plan de movilidad que ha encargado el gobierno local para reordenar el tráfico en la ciudad. En el caso del nuevo vial subterráneo, su coordinación con el plan global para la ciudad está garantizada, toda vez que la ingeniería Eptisa, elegida para la redacción del plan de movilidad, ha recibido también la encomienda para elaborar el proyecto del nuevo túnel en la Marina.
¿Es un proyecto inédito?
No, varios gobiernos anteriores ya coquetearon con la idea de soterrar el tráfico en la dársena. El proyecto más conocido es el del arquitecto José González-Cebrián Tello, que fue elegido en el 2007 para la reforma de esta zona en un concurso de ideas convocado por el anterior gobierno. La propuesta tenía un presupuesto de 13,6 millones y preveía restringir el tráfico en superficie a residentes y al transporte público. No se ejecutó.