Cuando no aciertan, se sienten mal; pero esto no es una ciencia exacta
17 mar 2013 . Actualizado a las 06:00 h.Rayos, truenos y centellas. Y, más recientemente, tornados. Aunque los tornados, como explica el director de MeteoGalicia, Vicente Pérez Muñuzuri (Sevilla, 1965), no son señales apocalípticas.
-En esto del pronóstico del tiempo hay muchas matemáticas...
-Mucha gente todavía se cree que lo hacemos mirando al satélite, o que el satélite o el radar te dan la previsión. Y eso vale para el corto plazo. Pero si la cosa es para mañana, a diez días o una semana, tienes que recurrir a modelos matemáticos.
-El otro día decían en la tele: «Se alarga el invierno». ¿Las estaciones se mueven?
-La estación termina el 21 de marzo, como sabemos desde hace muchos años. Lo que pasa es que todavía tenemos en la cabeza el invierno del año pasado, que fue muy seco y soleado, y eso nos ha acostumbrado mal. Tenemos muy mala memoria meteorológica.
-¿Y esto de los tornados recientes? ¿Es una novedad o simplemente es, se me ocurre, que como todos llevamos cámara en el móvil hay más testimonios que antes no existían?
-Hay pocos registros de seguimiento de tornados, no podemos saber si hay una evolución hacia más o hacia menos. Y lo de los teléfonos móviles para nosotros es positivo, porque nos está permitiendo tener más información de unos fenómenos que son raros, escasos y muy localizados. Sí es cierto que España es el cuarto país europeo donde más tornados se registran, fundamentalmente en la costa mediterránea. Los del pasado fin de semana en la costa fueron singulares y se dieron también en la costa portuguesa, eso es curioso, por lo menos.
-¿Es para preocuparse?
-Desde luego, los tornados no son un indicador de cambio climático. Sí que lo son otros fenómenos, como los cambios en los regímenes de precipitación, la temperatura, floraciones adelantadas... eso está estrictamente documentado.
-¿La gente fríe a llamadas a MeteoGalicia?
-Tenemos muchas preguntas relacionadas con labores agrícolas, la vendimia, el mar, retejar casas, bodas... También nos llama gente desesperada que pregunta: «Por favor, ¿cuándo va a terminar esto?».
-En lo personal, ¿se siente responsable si dan sol y resulta que llueve?
-Sí. Y mis compañeros también. Pero cuando lo hacemos bien es una satisfacción. Una situación que me preocupó mucho fue cuando el Cynthia. Avisamos de que venía una ciclogénesis explosiva y, en efecto, vino. El núcleo pasó por encima de Galicia. La alerta fue bien dada y casi no había gente por la calle. Aquí, en Santiago, hubo momentos en los que no se movía una hoja; yo estaba desesperado. La misma ciclogénesis salió por el norte, petó en Francia y mató a tantísima gente. Cuando salió de Galicia, las críticas que nos cayeron fueron brutales. Pero cuando al día siguiente salieron los muertos de Francia, se acabaron todas las críticas. No damos alertas por gusto, sino porque hay un riesgo real.
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