Primero se analiza el conjunto y luego el detalle. Y en el caso del alcalde, el conjunto de su escritura -que por cierto se sale del tópico de la ilegibilidad de los médicos- ya da buenas pistas. «Es muy movida, inquieta, se desplaza sin ataduras sobre el papel», dice María Gandásegui. Igual que sus líneas arrollan casi todo el folio, Miguel Anxo Fernández Lores «tiene una gran capacidad de actuación, es extravertido, y le gusta ocupar el terreno...».
La grafóloga apunta que no hay grandes diferencias entre la letra y la firma de Lores, y esto significa que se muestra prácticamente igual en su vida íntima como en la social. «El alcalde es una persona ingeniosa, curiosa, y con dotes representativas y persuasivas -afirma-. Le gusta despertar interés y no pasar desapercibido, sabe la forma más adecuada para imponer sus sentimientos y que los demás fijen la atención sobre él».
Gandásegui muestra pequeños detalles del escrito, como algunos palotes de la «t» que bajan del renglón y subraya que Lores «es bastante temperamental, descarga expansivamente y en el momento menos pensado sus emociones, utilizando tanto el sarcasmo como la admiración para valorar hechos o personas. Aunque más tarde, y en su intimidad, se martirice por ello, quizás de forma inconsciente. En el fondo existe un fuerte orgullo, que intenta disimular, dada su frágil vulnerabilidad y susceptibilidad».
Otro de los aspectos a tener en cuenta son los finales de las letras, «que terminan en puntas muy afiladas, como si fueran agujas». «Son como pequeños radares que nos hablan de su fina sensibilidad, y que le permiten penetrar en el sentido de las cosas, con afán de evidenciar y poner en claro todos los asuntos y cuestiones, e incluso desentrañar las tramas ajenas».
Añade que «una vez que inicia la marcha no soporta la monotonía; le gusta moverse y actuar. Es versátil, necesita ocuparse de actividades variadas, pero si los resultados se hacen esperar, se deja subyugar por lo que más le atrae. No necesita llevar a cabo demasiados esfuerzos para conseguir un aceptable nivel de rendimiento y, en ocasiones, confía demasiado en sus posibilidades». Destacan también, sostiene el análisis de esta experta, «sus dotes comerciales y habilidades sociales; se siente realizado en cualquier profesión que tenga que ver con estos ámbitos, y en todos aquellos en los que no esté supeditado a nadie».
El fácil contacto, concluye la grafóloga, y su afabilidad le proporcionan amigos en todas partes, «le hacen persona simpática y atractiva, cuando quiere.... Sabe moverse por todos los ambientes y tratar a todo el mundo de forma familiar»,