Las Aulas da Costa da Morte hicieron honor ayer a su nombre por partida doble, puesto que además de acercar el debate universitario a la comarca, se centraron en una cuestión de gran interés local. Al hilo de la Vulnerabilidade ambiental e risco social, tema propuesto para la sesión celebrada en Laxe, los tres ponentes convocados Ricardo García Mira abordaron el proyecto de la mina de Corcoesto desde una triple perspectiva.
Abrió las intervenciones la bióloga, catedrática del instituto de Santa Comba e integrante de la Sociedade Galega de Historia Natural, Aurora Puentes, quien realizó un repaso pormenorizado de las acciones desarrolladas por la entidad en relación a un proyecto que, según denunció, presenta numerosas lagunas y entraña enormes riesgos para la población. Cuestionó los datos de la empresa, alertó del peligro de contaminación tanto a través del agua como del aire y señaló que «existe una gran desproporción entre los daños y los beneficios» antes de concluir con un alegato en favor de una minería «a escala reducida, más fácil de controlar y más honrada».
El concepto de riesgo fue el eje de la ponencia de la profesora Adina Dumitru, quien explicó que la gente de a pie construye esta percepción de forma distinta a los especialistas, pero no por eso, menos racional. Habló también de una «desproporción», en el caso de Corcoesto, entre los «riesgos y los beneficios para la sociedad» y apuntó que esto se podría modificar aplicando criterios como «la transparencia, la comunicación bidireccional y dar cierto control [sobre el proyecto] a la población».
Del aspecto político se ocupó el catedrático de Ciencia Política Ramón Maiz, quien aludió a la necesidad de que la población maneje unos «principios, valores e ideas» para «non ser un xoguete en mans de forzas estrañas» y poder ser plenamente ciudadanos. Así, habló de cuestiones sustentabilidad, comunidad y responsabilidad, reclamó que la naturaleza no sea considerada como algo a disposición del ser humano, sino como un elemento más de la comunidad, y apeló a la obligación de pensar en las próximas generaciones.