A Dios y al diablo

FIRMAS

12 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Es estremecedor comprobar cómo Vigo está perdiendo muchos trenes (el del AVE también, por cierto) gracias a un alcalde que cabalga diariamente a lomos de la demagogia y a una oposición incapaz de ponerle freno con una alternativa creíble. Imagino que una gran mayoría silenciosa de ciudadanos están cansados. Aplicando un poco de inteligencia a lo que ven, escuchan y leen, pueden llegar a la conclusión de que no les representa ni el ramplón localismo que alimenta la idea de la Xunta mala malísima, empeñada en hundirnos, ni la falta de argumentos para dar réplica al gobierno local y poner ideas en positivo sobre la mesa.Vigo, hay que insistir, está perdiendo posiciones de manera alarmante mientras se alimentan enfrentamientos improductivos en busca de votos. Hay pruebas concluyentes de que ni contamos ni sumamos. A la pérdida de poder financiero, la situación agonizante de la industria naval, la rebaja de categoría del puerto en los planes de la UE y la falta de una salida directa de alta velocidad ferroviaria a Madrid, se une ahora la debacle del aeropuerto. Y en todos los casos se buscan culpables externos. Cuando el Concello es incapaz de aprobar subvenciones para Peinador, como si eso fuese la panacea, no ocurre porque Caballero está en minoría y no logra convencer a sus otrora socios del BNG de las supuestas bondades de tal apuesta. No, se vuelve a trasladar la idea del enemigo exterior.

Necesitamos diálogo y soluciones, pero sacamos el hacha y dinamitamos los puentes. Vigo ha convertido a Cachamuiña en su gran referente político. El otro día le vimos bailando con preferentistas, feliz de encender una vela a Dios y otra al diablo, tras defender a capa y espada a un banquero que le colocó los productos tóxicos a analfabetos. Y así nos va.

diego.perez@lavoz.es