Mirar por el retrovisor es algo que no me gusta demasiado. Lo bueno lo exageras y lo malo parece que nunca fue. Aún así, y a sabiendas de los pantanosos terrenos que debo pisar, me voy a remontar a mediados de los ochenta, cuando la noche ourensana alcanzó su máximo esplendor. Proliferaban por aquel entonces los pubs en el casco viejo, cada uno con su personalidad, su música, su ambiente, pero con una ética y unión impensable hoy en día. Los locales punteros funcionaban desde las ocho de la tarde. ¡Incluso los domingos!
Pero esta edad de oro, por diversas razones, tocaba a su fin. Por un lado, el Concello empezó a recortar horarios, retirar licencias, exigir otras, cerrar puertas y ventanas, colocar chapas identificativas sin utilidad alguna y un sinfín de acciones sin ton ni son. Después de la Expo del 92 estaba todo de capa caída, pero con la llegada de los universitarios hubo un resurgimiento, al que se apuntaron los bares de vinos, que ofrecieron copas más baratas, litros, permisividad, música a toda pastilla... Pero lo peor aún estaba por llegar: el botellón, que ha fomentado el beber por beber, la falta de urbanidad, el destrozo... Los muchachos empiezan a beber, no en el bar del barrio como antaño, sino en los parques y alamedas. ¿Debo recordar que patear un contenedor no es un acto revolucionario?
La crisis actual ha influido negativamente en muchos aspectos. Los locales están metidos en una guerra de precios sin sentido. Ahora impera el «vale todo» con tal de captar clientes, que en la mayoría de los casos ya vienen bien cargaditos de fiestas privadas, botellón, bares... Por un lado, un sector de los noctámbulos se decantan por bebidas más baratas, cerveza y sobre todo licor café. El rollo es ponerse mucho por poca pasta. Por el otro, están los modernos adictos al «Mondo Gin-Tonic», que pagan precios altísimos por ginebras escanciadas de frascos de colonia, en copas balón adornadas con eneldo, pepino y vete tú a saber que finas hierbas más, y que muestran en alto, sonrientes cuando se cruzan con alguna chica de buen ver.
Todo lo enumerado anteriormente y no, no me olvido, la «ley antitabaco» son los principales responsables de la situación actual. Y lo que queda.