Una enorme bodega entre casonas

CARLOS RUEDA / CARLOS CORTÉS MONFORTE / LA VOZ

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CARLOS RUEDA

Una ruta pasa por algunas de las mejores muestras de arquitectura señorial de Pantón

05 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Es incontable el patrimonio del municipio de Pantón en arquitectura de tipo señorial. Solo en las cercanías de Ferreira, la capitalidad municipal, hay más de una decena de este tipo de construcciones. Esta ruta recorre una parte de este patrimonio en un trayecto circular de poco más de un kilómetro por la parroquia de San Martiño de Pantón.

Para empezar la ruta es preciso salir de Ferreira en dirección a Monforte, por el trazado antiguo de la carretera N-120. En el punto kilométrico 1,150 y a la altura del lugar de A Costa, hay que desviarse a la izquierda. A unos cien metros está A Casa da Costa, una alargada construcción del siglo XVIII rematada por un curioso palomar con forma de torre cuadrada. Aquí tuvieron granja los frailes del monasterio de San Vicente de Pombeiro. este cenobio se anexionó más tarde al de Santo Estevo de Ribas de Sil, dando lugar a que A Casa da Costa se quedase como casa aforada, en vez de convertirse en priorato. En aquel momento, el propietario del edificio era Bieito de Losada y Quiroga, que falleció en el año de 1760.

Escudo y escalinata

Cien metros más adelante está la casa grande de Vilar, una vivienda hidalga cuyos orígenes se remontan al siglo XVII, cuando en ella vivía Pedro López Losada. De su fachada sobresale un escudo de armas en el que están representadas las familias Quiroga, Somoza y Montenegro. Pero por esta casa pasaron también otras familias de abolengo: López Losada, Valcárcel... Fue rehabilitada conservando íntegra su estructura original.

El recorrido sigue de frente, atravesando el núcleo de Vilar. A unos 150 metros de la casa grande de esta aldea se encuentra otra, la conocida como Casa de Remesar. De este edificio noble, también restaurado, destaca su soberbia escalinata en piedra, que da acceso a la planta principal. En un ángulo está encastrado un escudo de armas que tiene grabada la cruz de Santiago. Este blasón está rematado, en su parte superior, por una corona que certifica que la familia pertenecía a la nobleza titulada.

Doscientos metros más adelante, el camino entra en la aldea de Pantón de Abaixo. para seguir hay que atravesar el pueblo y seguidamente girar a la izquierda, en dirección a la iglesia de San Martiño de Pantón, situada a unos cincuenta metros.

Al lado de esa iglesia y en precario estado de conservación está O Convento, un antiguo monasterio de dominicos cuyo edificio es también conocido como Casa do Baanante. La primera noticia documentada de este inmueble es de 1569. Aquel año, el párroco Alonso Ares dona la Casa de Ferreirós (la de O Convento) para construir un convento de la «orden de San Domingos». De acuerdo con aquel documento, se llamaría Convento de la Purificación de la Sagrada Virgen y en él debían vivir como mínimo doce frailes y un prior.

Por razones económicas, los monjes inician su traslado a Monforte en 1617 y lo terminan en 1622. Después de eso, el antiguo priorato quedó convertido en una casa rectoral en la que vivía un fraile dominico como encargado de la parroquia y administrador de bienes del convento monfortino de San Jacinto de Monforte, en A Régoa.

O Convento se conserva en un estado de conservación aceptable. En su fachada, destaca en el portón de acceso al edificio principal un escudo con el emblema de los dominicos: una cruz en forma de ancla dentro de un círculo de hojas de laurel. Pero lo que realmente llama la atención es la gran bodega de su planta baja, construida en cantería y con bóveda de cañón. Sus grandes dimensiones, unos cincuenta metros de largo y algo más de siete metros de alto, son similares o mayores a las que había en otros conventos o monasterios de más relevancia.

Odres de quinientos litros

Los vecinos más ancianos de la parroquia de San Martiño no la recuerdan en activo. «Acordo ver moitos bocois dentro, todos de 140 canados [500 litros], moi pequenos para o tamaño da adega». Las viñas, cuenta un vecino de Pantón de Abaixo, «estaban por baixo e por riba da adega, debían coller moito viño». «De feito, nesta zona de San Martiño, foi moi tradicional o cultivo e a elaboración do viño», añade.

Desde aquí, se puede volver al lugar de inicio por el mismo recorrido recorrido realizado anteriormente, o bien seguir hacia Ferreira y disfrutar del resto del patrimonio arquitectónico de los alrededores de la capitalidad de Pantón.