Este mes se cumplen 25 años de la voladura del antiguo centro escolar de Meicende, en el que se usaron 20 kilos de goma 2 y 650 barrenos
02 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Tal día como el próximo viernes, hace 25 años, el que fue el primer colegio de Arteixo se hacía añicos. No fue un temporal el que lo tiró abajo, sino una voladura controlada y ordenada por la Xunta, en la que se usaron veinte kilos de goma 2 y 650 barrenos. Y es que en Meicende todo se hace a lo grande y con mucho ruido. Cuanto más mejor.
La voladura tuvo lugar el 6 de junio de 1988 y se realizó porque el centro se encontraba casi en ruinas. Era lunes y técnicos de la Consellería de Educación, del Ayuntamiento de Arteixo y de la empresa encargada de construir el nuevo centro escolar estuvieron pendientes de cualquier imprevisto que pudiera surgir en el momento del derrumbe. El edificio había sido construido veinte años antes y al terminar las tareas de desescombro se iniciaron las obras del nuevo grupo escolar en un tiempo récord para la época. Mientras tanto, trasladaron a los alumnos del colegio de Meicende, -el primero que tuvo el municipio de Arteixo- al Ramón de la Sagra, en A Coruña.
El que fue director del colegio hasta que se jubiló, José Luis Mancebo, lo cuenta con detalle: «Estuve 16 años como director. Empecé en el año 71 o 72. Había 212 niños pero llegaron a ser más de 500. Era un colegio de patronato. La Iglesia lo construía y lo ponía a disposición del Ministerio de Educación. El profesorado se escogía de los profesores que habíamos aprobado las oposiciones y allí nos juntamos seis maestros que no nos conocíamos de nada. En la zona había dos escuelas unitarias pero este fue el primer colegio que tuvo el municipio», explicó Mancebo.
Más de medio millar de niños
El que fue el director de este centro indicó que una vez que abrió las puertas el colegio, «los niños que iban a estudiar a A Coruña empezaron a matricularse poco a poco en el de Meicende. También comenzaron a llegar niños de Pastoriza y Suevos», hasta el punto de que llegaron a ser más de medio millar de alumnos.
Cuenta Mancebo que el de entonces era un edificio singular. Tenía tres pisos más la planta baja pero contaba también con viviendas para los profesores: «El día de la voladura prometieron que en seis meses estábamos allí de vuelta. Y lo cumplieron. El nuevo colegio se inauguró después de las Navidades del curso siguiente. Mientras, estuvimos de prestado en el Ramón de la Sagra. Íbamos en el turno de tarde a clase porque en el de mañana estaban los de ese centro», explicó.
Una veintena de aulas
La Xunta anunció en el momento de la voladura que el nuevo colegio de Meicende contaría con «16 unidades de EGB, tres de preescolar y una de educación especial».