Con Nostián en los talones

Xosé V. Gago / Gabriel Lemos A CORUÑA / LA VOZ

FIRMAS

El futuro de la planta, el principal reto de la concejalía, sigue en el aire

05 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Dos años después del cambio de gobierno local el futuro de la planta de Nostián sigue en el aire. Ese es el «debe». En el «haber» figuran dos auditorías sobre la situación de las instalaciones que siguen bajo llave, aunque La Voz reveló en marzo parte de su contenido. Esos estudios deberían servir para diagnosticar y plantear soluciones a las deficiencias de la instalación, que gestiona el tratamiento de los residuos sólidos de la ciudad y la comarca.

Enrique Salvador afirma que el acuerdo para garantizar el futuro de la instalación y mejorar su trabajo -reciclaba poco más del 30 % de la basura que recibía- está próximo. Mejor para los populares que sea así, de lo contrario incumplirán una de sus principales promesas electorales. Eso sí, cualquier pacto supondrá con total seguridad un aumento de la tarifa de basuras, lo que podría tener costes electorales en una población apretada por la crisis económica.

El otro frente principal es el saneamiento de las aguas residuales. Las gestiones para darle solución están mucho más próximas que en el caso de Nostián, pero la ordenanza que regulará la EDAR ha sido víctima de esas «contradicciones» típicas de la Administración. Es perfectamente legal para los servicios municipales de A Coruña, pero dudosa para los de Culleredo y Cambre, donde tienen más influencia partidos rivales del PP. El gobierno local subraya que eso no impedirá el saneamiento, que llegará con años de retraso, pero insiste en que habrá acuerdo con los otros municipios. De nuevo, habrá que esperar para ver el resultado de la diplomacia de María Pita.

Esa diplomacia sí ha dado resultado en el seno de Cespa, la concesionaria de la recogida de basuras, en la que se ha reducido la conflictividad laboral con un marco laboral más estable. No ha sucedido lo mismo en Albada, la gestora de Nostián, donde es de esperar otro verano caliente para negociar un convenio que probablemente aguantará un año justo, como el anterior.

En materia de limpieza y mantenimiento la principal apuesta es el Plan RUA. La oposición lo ha calificado varias veces de simples fuegos artificiales. El concejal Salvador defiende que tiene «coste cero» y efectos en la conciencia de los ciudadanos -que se implicarían al facilitar la acción de los servicios de limpieza retirando los obstáculos de las calles-. Si esa concienciación surte efecto lo dirá, de nuevo, el tiempo. Pero en otros ayuntamientos, como Brunete, han sido necesarias medidas más drásticas, como remitir las deyecciones de los perros a casa de sus propietarios.

Además de esos grandes asuntos, la concejalía deberá rendir cuentas de otras decisiones aún en fase de pruebas. ¿Qué beneficios obtendrá la ciudad de su oficina para combatir el cambio climático? ¿Cómo resultará el concurso de ideas para renovar la Rosaleda de Méndez Núñez? ¿En qué se concretarán las promesas para poner en valor ese parque y el de Santa Margarita?

Análisis medio Ambiente