Para andarse por las ramas

Alfonso Andrade Lago
Alfonso Andrade REDACCIÓN / LA VOZ

FIRMAS

Integrar al huésped en el mágico escenario de la biodiversidad inspira una nueva forma de hostelería basada en la instalación de cabañas de lujo en los árboles gallegos

22 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Reivindicar el sueño del niño e integrar al huésped en el mágico escenario de la biodiversidad son las ideas que inspiran una nueva forma de hostelería basada en la instalación de cabañas de lujo en los árboles. El punto de partida en Galicia son las Cabañitas del Bosque, en Outes. Allí es posible aislarse del mundo y fundirse con la naturaleza gallega en la braña dos apriscos, en compañía de garzas, patos y martines pescadores.

La inmersión enxebre se complementa con el lujo de las cabañas, que incluyen un yacusi con hidroterapia y cromoterapia y una pequeña cocina con electrodomésticos de bajo consumo, pues la eficiencia energética y la ecología son parte indisociable del proyecto. Otros elementos diferenciadores son el wifi gratuito, un kit de leña para la chimenea y velas aromáticas para crear un ambiente romántico.

El cliente -en su mayoría parejas de fin de semana- tiene la posibilidad de vivir literalmente entre las ramas de los árboles sin renunciar al confort. En el horizonte, otro proyecto con más cabañas. Esta vez en Cabanabela, también en Outes, «coa idea de poñer en valor un souto de castiñeiras», explica el propietario, Manuel Lema.

Detrás de esta sorprendente iniciativa se encuentran también las empresas gallegas Salgado e Liñares y Addomo. La primera es un estudio de arquitectura e ingeniería que se encarga de construir estas cabañas modulables. La segunda, la firma que las comercializa. Se hacen de hormigón o madera.

«As de madeira son todas de pino galego, tratado previamente en Ponteareas», explica Carla Agra, arquitecta de Salgado e Liñares. Con el planteamiento de que «a boa arquitectura non ten por que ser cara», construyen estas cabañas con elementos prefabricados y de módulos adaptables a distintos lugares, no solo a los árboles.

Varios proyectos llevarán pronto las cabañas a Portosín y A Pobra do Caramiñal, pero también al extranjero. En concreto, a las proximidades de Montevideo (Uruguay), Nacala (Mozambique), Cabinda (Angola) y Pecêm, en el Estado de Ceará, Brasil. En este último enclave se instalarán sobre unas dunas móviles, de manera que los bungalós se moverán también con la arena.