Un yanqui en el castro de Neixón

FIRMAS

MARCOS CREO

Se llama Jorge Arias. Nació en Washington y estudia en Los Ángeles. Y no ha dudado en cruzar el Atántico para trabajar en el castro boirense

06 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

En Galicia pecamos de modestos. Y en Boiro se escribe estos días una historia que lo atestigua. Hace ya unos meses, un universitario estadounidense -de ascendencia boliviana pero nacido en Washington- se puso en contacto con el centro arqueológico ubicado en el municipio para interesarse por el campo de trabajo veraniego que ofertaba. Quería venir a excavar al castro de Neixón, ubicado en una aldea boirense. Desde el centro agradecían el gesto, pero vía Internet le explicaron al joven yanqui que cruzar el océano para sumarse a una iniciativa modesta, en un municipio pequeño, quizás era excesivo. Él no pensó lo mismo. Y el domingo desembarcó en Boiro. Ayer, ya con el sacho de excavar en la mano, decía: «Menos mal que vine, Galicia es el paraíso que imaginé».

Todo empezó con un libro

La relación de Jorge Arias con Galicia es tan increíble que parece sacada de uno de esos cuentos de realismo mágico tan propios de Latinoamérica, la tierra que vio nacer a sus padres. Porque cuenta Jorge que se enamoró de Galicia en la adolescencia, cuando por casualidad cayó en sus manos «un libro para niños sobre las regiones españolas en el que salía una muy verde, con fotografías muy, muy bonitas». Años después empezó a indagar sobre esa tierra. Le llamaba la atención, sobre todo, que cada vez que veía imágenes o leía cosas sobre las tradiciones gallegas no se parecían en nada a lo que se oye de España en Estados Unidos: «Allí todo es hablar de toros, mucho calor y Mediterráneo». El flechazo definitivo llegó cuando se enteró de que el Día de Galicia coincidía con Santiago Apóstol: «En Bolivia es muy importante ese día, así que para mí también lo es. Todo me llevaba hacia vuestra tierra».

Amante de la lectura y la historia, estrechó todavía más sus lazos con Galicia cuando empezó a buscar tema para su tesis. No en vano, decidió que la iba a hacer sobre los castros. Entonces decidió también que sí o sí viajaría a Galicia. Empezó a buscar campos de trabajo, lugares para excavar... Y Boiro se cruzó en su camino. Va a estar hasta final de mes excavando, junto a otros 15 universitarios, el castro del municipio. Luego, espera pasar unos meses en Santiago buceando en los archivos para extraer documentación.

Ayer, cuando solo había pasado unas horas en Boiro, no hacía falta que hablase demasiado para caer en la cuenta de que cumplió un sueño con su viaje.

Sueño cumplido

Miraba a la ría de Arousa y afirmaba: «Me encanta, Galicia es muy bonita, tiene tanta agua y verde...». Luego, indicaba que hará de embajador para que en Los Ángeles, donde estudia, dejen de mirarle con cara rara cuando hable de esta tierra. Aunque, aclaraba, borrándosele la sonrisa por primera vez en la charla, que «desde lo del tren ya todo el mundo sabe dónde está Santiago».

EN El castro de Neixón, Boiro UN Lunes DE 13.30 a 14.30 horas