La minoría suplica «grandeza de miras» a la mayoría

José Manuel Rubín SIETE DÍAS, SIETE VOCES

FIRMAS

06 oct 2013 . Actualizado a las 14:16 h.

Nadie diría que el día anterior el alcalde de Ourense había pedido, en comparecencia pública, colaboración y «grandeza de miras» a la oposición para evaluar, y aprobar, el Plan Xeral de Ordenación Urbana (PXOM) que sustituirá al de Cabezas anulado por el Supremo. Veinticuatro horas después del llamamiento a la cordura, la trifulca ocupó el consistorio ourensano durante la sesión plenaria en la que PP, BNG y DO mostraron, de nuevo, las vergüenzas de la minoría del PSOE. Más allá del comportamiento tabernario de los ediles, la sesión plenaria reveló la endeblez de un gobierno en minoría. Los que dirigen el Concello representan al 36,67% del electorado frente al 56,59% que suma la oposición. Con esta correlación de fuerzas es difícil la gestión porque en cualquier votación se impone la lógica de las mayorías y los que creen que mandan tienen que ejecutar lo que deciden los que están fuera del ejecutivo. Un calvario es lo que le espera al alcalde hasta el 2015 y no le aguardan mejores sensaciones a sus oponentes con un BNG preso de sus indefiniciones (es el más furibundo opositor en las cosas menores y el más fiel aliado en las fundamentales) y un PP incapaz de conformar una alternativa. Esta realidad, matemática y política, hace que el espectáculo se instale en cada una de las sesiones del consistorio capitalino.

La Justicia Ya sabemos que es impartida por humanos y que estos yerran. A veces inconscientemente y otras veces por ser inconscientes a sabiendas. La actitud del pueblo, a través de sus representantes, tampoco ayuda a incrementar la fe en este estamento indispensable para una sociedad sana. Véase el ejemplo de Ourense. En una misma semana, un mismo partido, ha hecho dos lecturas distintas de la justicia. El PSOE buscó su amparo para que pusiese los puntos sobre las íes a los tejemanejes del PP en el asunto de las depuradoras de la Diputación y el mismo PSOE ninguneó su decisión de declarar nulos los contratos hechos en el Concello de Ourense. Mientras exista esta doble vara de medir, no se asentará entre la sociedad el concepto de que las decisiones judiciales están para ser acatadas y, en su caso, recurridas.

El congreso Es verdad que Ourense dejó de mandar en el PSOE gallego pero el pachismo queda asentado en el núcleo duro de la nueva dirección con la presencia de Agustín Fernández Gallego, alcalde de Ourense. El político que llegó al socialismo superados los cincuenta es un producto made in Pachi. Fue él el que, cuando el hoy regidor apenas tenía unos días de militancia en el partido, lo aupó en el 2009 a la ejecutiva gallega como responsable de Economía. Ahora el nuevo boss del PSOE, el lucense Besteiro, lo recupera para responsabilizarle de la política fiscal y financiera del socialismo galaico avalando la elección que en su día había hecho un Pachi Vázquez que, sin estar, seguirá estando.