
Las excavaciones realizadas este verano también constataron que el parapeto defensivo es muy posterior a lo que se creía hasta ahora
08 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Los resultados de las excavaciones que cada verano se llevan a cabo en el castro de Neixón en el marco del campo de trabajo anual no suelen defraudar, y la última intervención en el yacimiento boirense no ha sido una excepción. Son múltiples los hallazgos realizados, aunque entre ellos sobresale una tumba de inhumación de la época romana e indicios de la existencia de una segunda sepultura.
Este hecho tiene una gran importancia, entre otras razones porque es completamente inusual que aparezcan tumbas en un castro y porque podría confirmar una ocupación estable en la zona en la época tardo-romana. Aunque con todas las reservas y recalcando que solo se trata de una hipótesis, los expertos creen que las sepulturas podrían datar de entre los siglos IV y VII después de Cristo, lo que indicaría la posible existencia de un asentamiento en esa época.
Ocupación puntual
Hasta ahora, se habían hallado piezas de cerámica del siglo IV en otros puntos del yacimiento boirense, pero ningún otro indicio que sugiriese que hubiera algo más que una ocupación puntual de la península de Neixón en esa etapa histórica.
Asimismo, el hecho de que se trate de tumbas de inhumación -hasta el siglo II el rito habitual era la incineración- y la ausencia de restos que indiquen la existencia de un ajuar, así como el uso de un sudario en lugar de una caja mortuoria -tampoco se encontraron clavos-, vinculan estos hallazgos con el cristianismo. Es decir, que es posible que los primeros cristianos tuvieran un asentamiento en Neixón. Además, es muy probable que, si se sigue excavando en la zona, aparezca una necrópolis, ya que lo usual es que las sepulturas aparezcan agrupadas.
Otro de los descubrimientos realizados este verano modifica por completo la interpretación del yacimiento, ya que las últimas excavaciones han permitido constatar que el parapeto defensivo fue construido en la época romana, mucho después de lo que se creía hasta ahora. De hecho, se pensaba que había sido erguido entre los siglos III y IV antes de Cristo. Es precisamente en ese lugar, en un punto en el que el pavimento estaba roto, donde apareció la tumba.
Por otro lado, las excavaciones, que pudieron realizarse gracias al esfuerzo efectuado por Concello de Boiro y Diputación para mantener la financiación, permitieron sacar a la luz restos de cerámica tanto de la época castreña como romana, así como dos imperdibles. También se encontraron vestigios incompletos de una cabaña de planta oval de unas dimensiones considerables y un tercer horno, y se iniciaron los trabajos para poner en valor el foso del castro.