Mientras el Parlamento Gallego evitaba esta semana tratar de la pastera, se confirmaba el fracaso de otra de las grandes operaciones urbanísticas previstas en Pontevedra
04 nov 2013 . Actualizado a las 14:52 h.El Debate sobre el estado de la Autonomía esquivó tratar el asunto Ence. A diferencia de recientes etapas, esta vez el futuro de la celulosa no fue reclamo. Sus señorías hicieron eslalom, salvo una aislada referencia de Jorquera apelando a que Feijóo fuera insumiso con Rajoy en ese y otros temas.
Otrora, el pretendido traslado fue punto estelar del pacto de Gobierno bipartito de Touriño y Quintana. Y después asunto consensuado entre los tres principales partidos políticos (2009) una vez que el PP obró aquel cambio de estrategia que forzó Telmo Martín y después Alberto Núñez Feijóo abanderó en las autonómicas.
Fue un espejismo. Ahora, el nuevo escenario legal estatal con la reforma de la Ley de Costas y una perceptible diferencia en el trato y semiótica de la relación Ence/Xunta preludian cambios a la vista.
Escribía Christian Casares hace dias que «Jacobo Moreira quiere poner la primera piedra del futuro Hospital de Monte Carrasco» para tener una baza en las próximas municipales. Falta le hará porque Lores seguirá usando -casi en exclusiva- otro comodín que no es virtual: Ence probablemente seguirá en Lourizán más allá del 2018.
Por cierto, en cinco años, Repsol habrá abandonado sus instalaciones en A Coruña para trasladarse a Punta Langosteira, conforme el acuerdo suscrito el lunes entre el alcalde Negreira y Brufau, presidente de la petrolera, que apadrinó la ministra Pastor. Repsol invertirá 125 millones en la mudanza (5 veces menos del coste de mover Ence) y recibirá una compensación de 24 millones.
Adiós a la ONCE
Esta semana se ha confirmado otro fracaso urbanístico en Pontevedra. La Organización Nacional de Ciegos desiste del convenio que firmó con el Concello. La caída de ventas del cupón propicia que la ONCE se replantee sus inversiones. Además, la crisis del ladrillo desaconseja que se metan a la recalificación de terrenos en Campolongo para edificar 200 nuevas viviendas cuando allí al lado languidecen los pisos sin vender de la urbanización que emprendieron Construcuatro y otras promotoras que pincharon clamorosamente. Y qué decir del parking tan cómodo cómo vacío.
Si la Once no puede hacer caja con aquel solar sería un disparate que fuera a construir una nueva sede en la U.A. 18 (Eduardo Pondal esquina 12 de Novembro) con un párking subterráneo de uso público, presupuestados en casi 3,5 millones de euros.
La operación ya venía gafada desde que el Concello no consiguió colocar la residencia del Colegio Santiago Apóstol a la Universidad.
Y es por aquí donde este fracaso enroca con otro tan sonoramente silencioso: el desplome de la Operación Tafisa, que agoniza a orillas del Lérez entre prórrogas y dudas sobre el proyecto de Promo Lar. También, por cierto, iba a construirse otro edificio universitario y de trastienda se trasladaría el Consistorio a Bellas Artes?
El gobierno municipal de coalición BNG-PSOE asiste impotente a la caída de las más ambiciosas operaciones de desarrollo urbanístico que prometían cambiar sustancialmente la fisonomía de la ciudad. Se unen a otros fallidos que como escribía Serxio Barral en estas mismas páginas fueron «proyectos que la crisis se llevó». La refoma urbana es un éxito incontestable tras casi 15 años de desarrollo. Pero al Concello se le atragantan las actuaciones urbanísticas de mayor calado.