De la protección al consumidor... en la nueva Ley

Beatriz Piñeiro OPINIÓN

FIRMAS

En los tres meses tras la aprobación de la Ley 2/2013, de 29 de mayo, que introduce importantes reformas en la Ley de Costas, los municipios costeros gallegos han trabajado en el estudio de sus núcleos en la zona de servidumbre (100 metros desde la ribera del mar) para justificar que se trataba de áreas consolidadas por la edificación y con servicios urbanísticos. Se intentaba demostrar que lo construido en los terrenos que siguieron siendo privados y que lleva tiempo consolidado debe ser reconocido y por ello son áreas que deben ser respetadas.

La labor de estudio y justificación que han tenido que desarrollar los ayuntamientos gallegos en los meses estivales del 2013, choca con el trato que la Ley 2/2013 ha dado a algunos municipios andaluces, valencianos y catalanes, y a un único municipio gallego (Moaña).

El trato especial estriba en que la ley devuelve a manos privadas terrenos que con los deslindes practicados tras 1988 se habían convertido en públicos y lo hace incluyendo cartografía que identifica las zonas que dejan de ser públicas. Son zonas en las que se habría construido (y vendido) cuando eran privadas, que por ley pasaron a ser públicas, estableciéndose a favor de sus propietarios un derecho de concesión, y ahora, en virtud de esta ley 2/2013, dejan de serlo y vuelven a ser privadas. La explicación: un informe del Parlamento Europeo del 2009 que insta a las autoridades españolas a proteger los derechos de propietarios en la costa y además, como dice la ley, «son terrenos edificados que por su degradación y sus características físicas actuales, resultan absolutamente innecesarios para la protección».

Es un agravio que los asentamientos costeros gallegos no se puedan beneficiar de que el Estado reconozca que lo hizo mal al apropiarse de terrenos privados y ahora rectifique devolviendo los terrenos en algunos casos. La afección de servidumbre (sobre los terrenos privados que lindan con los públicos) que aquí plantea tantos problemas deriva del mismo error de haber hecho públicos terrenos que no lo eran, pero sigue suponiendo un límite al reconocimiento de determinadas áreas.