El compositor vigués colgaba esta semana una canción en Facebook
02 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.«Tenía cierta facilidad para conocer las notas musicales de una canción con tan solo oírla», afirma Juan Rivas para situar, en torno a sexto o séptimo de la antigua Educación General Básica, sus primeros escarceos musicales. «Mis padres me compraron el mítico teclado de los años ochenta y con él me di cuenta de que tenía oído para la música», añade el músico, disyoquei y gestor musical, nacido en la Travesía de Vigo hace cuarenta años. Esta característica llegó asociada a la pasión por The Beatles, que le contagió su amigo de infancia, «un fanático de ellos».
En ese contexto, pero ya con guitarras de por medio, nació la primera canción. «Fue Desamor adolescente, ahí nació el primer grupo, con mi amigo de infancia, que lo sigue siendo», explica Juan Rivas su llegada a la composición como mecanismo para expresarse. Aquel desamor inicial fue transformándose en una musical colorista y alegre, que llegó a su culmen con el álbum Mundo Feliz, junto al grupo Donatore di Groove, y en el que colaboraron Massiel, Mastretta, Pablo Novoa y Germán Coppini. «Creo que mi carrera no fue bien enfocada por la compañía discográfica», reflexiona Rivas. «Confiaron mucho en los primeros discos en el poder de una canción exitosa, que arrastra con todo, pero el enfoque no fue muy cuidado», añade.
Antes de iniciar su exitosa carrera musica en solitario, Juan Rivas formó parte del grupo Estereocéano, «uno de los primeros grupos de electrónica que hubo en el país». Ese variado rastro musical que deja su trayectoria puede, quizá, explicarse por sus «etapas». «He tenido etapas de escuchar música cubana y también, a finales de los noventa, fue anti Brit pop, acabé saturado, prefería escuchar a la Fania All Star de los setenta neoyorquinos.
Pero Juan Rivas también recorre otros caminos paralelos. A los 17 años, comenzó a trabajar en La otra casa, pinchando para gente mayor que él. «En esa época también pinchaba en el Código de Barras; pinchando soy discípulo del rock aunque como músico sea poco roquero», afirma. Esta faceta la sigue desarrollando en el Ensanche, aunque ahora también haya asumido labores de técnico de sonido para las actuaciones en directo y la gestión de eventos.
«La crisis ha parado la noche», señala Juan Rivas para significar la diferencia del ambiente nocturno vigués respecto a cuatro años atrás. «La crisis ha reducido el ocio nocturno en un 50 %; la alegría que había antes ha desaparecido, antes era todo más disparatado, la gente trabajaba toda la semana y desfogaba el fin de semana, pero ahora se nota a la gente más contenida», explica Juan Rivas.
Esa crisis económica ha provocado que los músicos tengan que hacer de todo, aunque Juan espera que la situación cambie en el futuro. «Ahora, los músicos jóvenes ya nacen con un micro en las manos, pero en nuestra época las posibilidades técnicas eran inferiores y grabar una maqueta era otra cosas», indica Juan Rivas para diferenciar la época digital actual de la que vivió en sus comienzos. «Hay más gente que nunca creando cosas interesantes actualmente; en Vigo se mantiene el mismo fervor musical de siempre», concluye.
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