Un flashmob en el Cantón festejó el 50º. aniversario del centro el viernes
22 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.María José Calvo (A Coruña, 1962) entró en «la caja» a los 23 años y hasta hoy. Vivió la época de las vacas gordas y ahora solo espera que el nuevo dueño de NCG Banco «se comprometa con la línea social».
-¿Cómo fue esa época en la que las cajas tenían dinero para hacer de todo?
-Fue un momento de mucho bum. Aquí trajimos a Daniel Goleman, Mario Soares, Vargas Llosa, Cabrera Infante...
-Nunca tal se viu, despois.
-Hubo conferencias de mucho nivel. En la de Vargas Llosa se desmayó una chica. Era el mes de julio de 1997, hacía calor y el salón estaba lleno. Cuando el escritor se enteró, nos dijo: «Me siento como una estrella del rock. ¡Jamás se había desmayado nadie en mi presencia!».
-¿Qué le parece la compra de NCG por parte de Banesco?
-Lo deseable es que siga teniendo el mismo compromiso con la obra social que tiene NCG.
Yo quiero ser prudente, pero también soy optimista. Esperemos que sea para bien.
-¿Estaban los usuarios inquietos con el tema?
-Lo estuvieron más el año pasado, creo yo.
-¿Corre peligro la Fundación, con los vaivenes del banco?
-Nos han cambiado las reglas del juego, pero soy optimista. Vamos en la línea de autogestionarnos. Y existe un remanente de dinero del que podemos tirar.
-En la presentación del 50 aniversario dijo que el centro no es un «almacén de viejos». ¿De quién se estaba defendiendo?
-Eso se lo dijo un hombre de ochenta años a una de las chicas de la cafetería, Nevi. Le soltó: «Yo por aquí no vengo, que esto es un almacén de viejos».
-Y me imagino que le sentó fatal. A Nevi y a todos.
-Es que lo dijo en plan despectivo, así que Nevi le soltó un discurso que no veas. Aquí hay gente mucho más joven que ese señor. Y otra, con más edad, pero con más vida social y el cutis mucho más terso que yo. (Risas)
-Han sido pioneros en esto del «envejecimiento activo». ¿Les miraban con cara rara cuando empezaron?
-A muchos les costó entenderlo. Aquí los hombres solo venían a jugar al billar y a las cartas. Y en cambio ahora...
-El pasado viernes, los socios festejaron el 50 aniversario del centro con un flashmob en el Cantón y ahora planean hacer un grafiti en la fachada. ¿Están que lo tiran de moderno?
-¡Sí! (Risas) Pero también hicimos un guateque de los sesenta que triunfó. Se ventilaron las entradas en dos días. Y vinieron los niños de la guardería de Novacaixagalicia, que está aquí al lado. Fue precioso porque algunos de nuestros usuarios tienen a los nietos allí.
-¿Tiran esos nietos más de sus abuelos? ¿El síndrome del abuelo esclavo ha ido a más con la crisis?
-Sí, eso se nota. Algunos han reducido las horas que pasaban aquí, porque sus hijos les necesitan más. Puedo decir que sí, vienen a menos actividades.
maría josé calvo directora del centro de mayores de la fundación novacaixagalicia