La segunda juventud de un histórico

Aleixandre Méndez
Álex Méndez PONTEVEDRA / LA VOZ

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CAPOTILLO

El Campo Lameiro ha consolidado su proyecto deportivo al borde de cumplir 35 años de historia

22 dic 2013 . Actualizado a las 06:00 h.

El Campo Lameiro camina hacia los 35 años, que cumplirá en el 2014, con una salud de hierro. El club verde, fundado en 1979, vive actualmente una segunda juventud, optando con su equipo sénior a las más altas cotas de toda su historia. Asentado en la Segunda Autonómica desde hace un lustro, el bloque dirigido por Berto Monteagudo lidera actualmente la clasificación y se perfila como un firme candidato al ascenso a Primera Autonómica, categoría que nunca ha alcanzado hasta ahora.

Pero más allá del buen hacer de los mayores, el éxito del club está siendo su capacidad para crecer desde la base. Hace cuatro años, el Campo Lameiro contaba con una veintena de jugadores y un solo equipo federado. Hoy, son alrededor de sesenta futbolistas repartidos en cuatro categorías -benjamín y alevín de fútbol 8 y un equipo infantil de fútbol sala, además del bloque sénior- a los que hay que sumar la escuela de fútbol en la que se forman 14 niños con edades comprendidas entre los 5 y los 7 años. Toda una legión de jugadores que tiene como base de operaciones el campo municipal de A Chanciña, que cuenta con hierba artificial desde su remodelación en el 2009.

De todos modos, la directiva que preside Jesús María García Ameijeiras desde hace ocho temporadas no quiere poner coto a este crecimiento. Los cuatro equipos federados con los que cuenta el Campo Lameiro este curso suponen un récord para el club, pero las perspectivas apuntan a que este número seguirá aumentando en los próximos años, a la vista de cómo está funcionando la base. Sin duda, todo un logro para una entidad que pertenece a un municipio de algo más de 2.000 habitantes y que cuenta con 200 socios.

La clave parece residir en la dedicación con la que tanto la directiva como el cuerpo técnico, formado por cinco entrenadores, se vuelcan para que el club crezca. Un buen ejemplo fue el llamamiento que hizo el club el año pasado a través de La Voz de Galicia para incorporar un jugador benjamín que le permitiese completar el equipo, para poder participar en competición oficial. La llamada surtió efecto y el club logró el número de niños suficientes para poder hacerlo. Sin duda, una prueba más de que la pasión es una de las mejores herramientas para cumplir los objetivos. Una pasión que está permitiendo consolidar el futuro de un club histórico que vive hoy su etapa dorada.