Los culpables de la crisis del gobierno de Ourense

José Manuel Rubín SIETE DÍAS, SIETE VOCES

FIRMAS

30 dic 2013 . Actualizado a las 14:35 h.

A dos días de despedir el año, esta crónica semanal tendría que estar llena de buenos deseos para un 2013 que Rajoy pinta de un exagerado color rosa. O también, y haciendo honor a su título, incluiría noticias que contó La Voz los últimos siete días. Por ejemplo, el regreso al BOE del proyecto del AVE Vigo-Ourense; o las 11.000 personas que viven solas (sin contar las soledades acompañadas que también hacen mella en la sociedad) en la capital, o los Concellos de O Carballiño, Xinzo, Ourense y Verín que figuran en el ránking de los cien de España más envejecidos; o el aniversario de la imputación del expresidente de la Diputación o, en fin, la ciclogénesis que visitó la provincia. De esto quería escribir pero otra ciclogénesis, ésta de cariz político, me obliga a rubricar una crónica sobre la deslealtad y las ambiciones personales de una minoría socialista. Discrepo de quienes insisten en que la crisis de decencia y honestidad que vive el Concello de Ourense se debe al enfrentamiento entre paquistas (término que creo tan sólo sirve para aliviar la que intuyo baja moral del anterior alcalde, Paco Rodríguez) y pachistas (una secta instalada en el PSOE desde que su líder, Pachi Vázquez, tiene el mando, directo o delegado, en la provincia). La crisis llega por la infinita deslealtad de Pachi Vázquez con su sucesor, Gómez Besteiro, y con el partido al que dirigió hasta hace dos días. Estuvo el viernes en el Liceo y se negó a opinar sobre la crisis que vive el gobierno de la ciudad. Y el que calla asiente. Perdió una oportunidad de oro para decir que él no tiene nada que ver con la asonada, que no brindó con cava la noche en que los críticos abandonaron el pleno, que rechaza la primacía de los intereses personales sobre los generales, que no aspira a suceder al alcalde de Ourense en el 2015 y que le da todo su apoyo después del desplante que le hicieron cinco ediles socialistas. Este posicionamiento es el que se esperaba del exdirigente del PSOE gallego, la persona que en el 2007 sacó al actual alcalde de Ourense de su anonimato como eficaz inspector de Hacienda y lo llevó a la pira de la política en la que está quemando su credibilidad. Ambos, Pachi Vázquez y Agustín Fernández, los dos que se negaron el viernes a hablar de la crisis con los periodistas, son sus auténticos culpables. El primero por acción, teñida de ambición y deslealtad, y el segundo por omisión, impropia del líder de una capital de 107.000 vecinos.

La pregunta ¿Por qué se pone en riesgo la gobernabilidad de Ourense y se quiebra su imagen para que un amigo acumule 8.000 euros de la Universidad (por docencia) a los 69.000 que recibe del Concello de Ourense (por asesoría jurídica) permitiéndole compatibilizar ambas funciones en el mismo horario laboral? Mónica Vázquez, María Devesa, Susana Bayo, Rodríguez Penín y Alfonso Vilachá deben, una semana más, una respuesta a los ourensanos que les pagan.