La CNMV y el Banco de España, con la colaboración de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, desarrollan el Plan de Educación Financiera, que pretende contribuir a la mejora de la educación financiera de los ciudadanos. Uno de los retos más importantes es la introducción de la formación financiera en la escuela. La capacidad de aprendizaje de los jóvenes es mayor y su exposición a creencias erróneas y hábitos poco adecuados, muy comunes en muchos adultos en este ámbito, son menores. Además, los jóvenes de hoy son los consumidores de productos y servicios financieros de mañana y, por tanto, el grupo poblacional donde la inversión en educación financiera tendrá un mayor período en el que rendir sus frutos.
La crisis ha puesto de manifiesto con más fuerza aún, si cabe, la necesidad de desarrollar nuevas habilidades y competencias en educación financiera. Por ello, no sorprende que exista un convencimiento cada vez mayor sobre la necesidad de incorporar la educación financiera en las escuelas. En este sentido, cabe destacar que el prestigioso programa PISA evaluó, mediante pruebas realizadas por primera vez en 2012 y que se repetirán en 2015, las competencias financieras de los estudiantes de 15 años. Esta evaluación debe servir de incentivo para impulsar la impartición de contenidos sobre finanzas personales entre los jóvenes.
El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte avala esta iniciativa en el marco del convenio suscrito con el Banco de España y la CNMV. El programa trata de potenciar los conocimientos, destrezas y habilidades básicas para comprender conceptos clave como el ahorro, los ingresos, el presupuesto personal, el coste de las cosas, la calidad de vida o el consumo responsable. La finalidad es que sean capaces de extrapolar estos conocimientos a su vida cotidiana. Además de los beneficios identificados para los individuos, la cultura financiera es importante para la estabilidad económica por un elevado número de razones. Los consumidores con educación financiera pueden tomar decisiones más informadas y demandar una más alta calidad de servicios, lo que incrementa la competencia y la innovación en los mercados.