Iago Iglesias y Dopico coincidieron con él en el Montañeros
06 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Un amigo en territorio hostil. Eso es lo que se encontrará el Racing de Ferrol este domingo (18.30 horas; TVG 2) cuando visite al Real Avilés. Un campo tan idílico para jugar por sus grandes condiciones de estado y tamaño como complicado de puntuar por el ambiente que genera su entregada afición.
Allí, en territorio comanche, se encuentra Iago Farto Pedras (Pontevedra, 1981); uno de esos muchos gallegos que han tenido que coger la maleta y echarse a la carretera para poder dedicarse a lo que realmente le gusta: el fútbol. Ex entrenador de porteros del Bergantiños, Pontevedra y Montañeros, afronta su primera temporada en Asturias, dispuesto a demostrar que tiene condiciones para seguir progresando en el mundo del fútbol.
Precisamente desde su etapa en el Montañeros, guarda una excelente relación con dos jugadores racinguistas: Iago Iglesias y Dopico. «Pasamos tres años juntos que para mí fueron muy positivos. A Dopi lo recuerdo como un jugador con una fortaleza defensiva terrible, muy difícil de superar, y con una capacidad física extraordinaria para incorporarse al ataque con mucho criterio», destaca Iago Farto.
«Para Iago (Iglesias) no hay palabras. Yo siempre disfrutaba con él en los partidos. Tiene una calidad técnica muy buena, y domina su cuerpo como nadie para proteger el balón y salir de situaciones complicadas. Es un jugador salvavidas para sus compañeros cuando estos están presionados», añade.
Muchas anécdotas juntos
Los tres vivieron grandes momentos, en una etapa en la que el equipo coruñés competía en Segunda División B, primero de la mano de José Ramón González y luego de la de Abraham García y Álex Suárez. Miles de anécdotas juntos. «Recuerdo cuando jugábamos antes de los entrenamientos a darle al larguero. De los cientos de veces que jugamos, alguna les gané», recuerda sonriente el preparador pontevedrés.
El contacto con ellos no lo ha perdido. Sobretodo con su tocayo, Iago Iglesias, con el que sigue manteniendo relación. «Últimamente, cuando hablo con Iago, se nos da por recordar nuestras increíbles virtudes... Yo le recuerdo la espectacular técnica de carrera que posee, y él a mí la increíble plasticidad y elegancia con la que golpeo el balón», añade, con tono irónico y jocoso. A los dos les guarda un gran cariño.
Iago Farto lleva siete meses en el Real Avilés. Un club en el que dice sentirse muy a gusto. «La verdad es que a nivel personal estoy muy contento en Avilés. La ciudad es muy bonita y acogedora. Muy parecida a Pontevedra en ese sentido. La acogida ha sido muy buena tanto en la ciudad, como en el club y su entorno. El cuerpo técnico que dirige Josu Uribe también me ha ayudado mucho».
Cuando el Racing llegue el domingo al Nuevo Román Suárez Puerta, ya sabe que allí, al menos, tendrá un amigo. Un colega en territorio hostil.
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