Tiempo de carnaval

Alberto Guerra PRIMER REY URCO DEL CARNAVAL

FIRMAS

Desde el ya lejano 1984, los carnavaleros que revivimos las épocas gloriosas de nuestro ya muy antiguo carnaval de 1876 -que un formidable grupo de pontevedreses como Andrés Muruais, Renato Ulloa, Rogelio Lois y Demetrio Durán entre otros, concibieron fastuoso en su día-, hemos corrido mucha vida de carnaval en la Bella Helenes.

Mantuvieron viva la llama de tan divertida fiesta de crítica, regocijo y buen yantar las sociedades cultural-recreativas, como el Casino Mercantil, que conservó la antorcha del Urco, el rey del entroido, siempre viva.

En el año 1984 de nuevo el carnaval sale a las calles de nuestra divertida ciudad, de donde nunca debió desaparecer, gracias al entusiasmo de industriales, sociedades, Ayuntamiento y amantes de esta urbe pequeña y juguetona.

Nuestro insigne loro Ravachol, propiedad del ilustre boticario don Perfecto Feijoo, y hoy patrimonio de todos los pontevedreses, reaparece en 1985 desde que se produjera su óbito en 1913.

Urco y Ravachol conforman la historia de nuestro añejo y autóctono carnaval.

Desde que el entroido volvió a la calle, he vivido desde dentro la fiesta, primero en la piel de Urco, dieciocho años, y ahora en la de Perfecto Feijoo. Aquel primer desembarco del rey del carnaval en 1984 fue una odisea, y cuando el séquito entró en la Herrería, aquello rugía, era impresionante. La gente estaba deseosa de que volviese la fiesta a la calle.

A lo largo de estos treinta años, hubo entroidos muy buenos, de mucha calidad, y otros no tanto. Ahora que ya no encabezo el desfile, puedo aprovechar para fotografiarlo y disfrutarlo de otra forma, aunque me sigo metiendo con la gente...

El ambiente que se crea esos días, lo que disfruta la gente, es increíble. A pesar de que en los últimos tiempos la situación no invita a gastar en disfraces, el entusiasmo es algo que no se ha perdido, porque los pontevedreses quieren salir y quieren ver el carnaval y también participar, como han hecho también desde siempre Os de Sempre.

¡Feliz carnaval! Si el tiempo lo permite, que lo permitirá.