Tiempo de carnaval

Alberto Guerra PRIMER REY URCO DEL CARNAVAL

FIRMAS

09 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Desde el ya lejano 1984, los carnavaleros que revivimos las épocas gloriosas de nuestro ya muy antiguo carnaval de 1876 -que un formidable grupo de pontevedreses como Andrés Muruais, Renato Ulloa, Rogelio Lois y Demetrio Durán entre otros, concibieron fastuoso en su día-, hemos corrido mucha vida de carnaval en la Bella Helenes.

Mantuvieron viva la llama de tan divertida fiesta de crítica, regocijo y buen yantar las sociedades cultural-recreativas, como el Casino Mercantil, que conservó la antorcha del Urco, el rey del entroido, siempre viva.

En el año 1984 de nuevo el carnaval sale a las calles de nuestra divertida ciudad, de donde nunca debió desaparecer, gracias al entusiasmo de industriales, sociedades, Ayuntamiento y amantes de esta urbe pequeña y juguetona.

Nuestro insigne loro Ravachol, propiedad del ilustre boticario don Perfecto Feijoo, y hoy patrimonio de todos los pontevedreses, reaparece en 1985 desde que se produjera su óbito en 1913.

Urco y Ravachol conforman la historia de nuestro añejo y autóctono carnaval.

Desde que el entroido volvió a la calle, he vivido desde dentro la fiesta, primero en la piel de Urco, dieciocho años, y ahora en la de Perfecto Feijoo. Aquel primer desembarco del rey del carnaval en 1984 fue una odisea, y cuando el séquito entró en la Herrería, aquello rugía, era impresionante. La gente estaba deseosa de que volviese la fiesta a la calle.

A lo largo de estos treinta años, hubo entroidos muy buenos, de mucha calidad, y otros no tanto. Ahora que ya no encabezo el desfile, puedo aprovechar para fotografiarlo y disfrutarlo de otra forma, aunque me sigo metiendo con la gente...

El ambiente que se crea esos días, lo que disfruta la gente, es increíble. A pesar de que en los últimos tiempos la situación no invita a gastar en disfraces, el entusiasmo es algo que no se ha perdido, porque los pontevedreses quieren salir y quieren ver el carnaval y también participar, como han hecho también desde siempre Os de Sempre.

¡Feliz carnaval! Si el tiempo lo permite, que lo permitirá.