Tú al rugbi y yo al baloncesto

Aleixandre Méndez
Álex Méndez PONTEVEDRA / LA VOZ

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RAMON LEIRO

Cristina y Jaime Díaz-Pache comparten pasión por el deporte, aunque en diferentes modalidades

14 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Jaime y Cristina Díaz-Pache comparten mucho más que un apellido. Además de primos, estos dos ferrolanos de pura cepa son unos enamorados del deporte que en los últimos años están dejando muestras de su talento en Pontevedra. Ella, jugando al baloncesto en el Arxil, donde compagina el equipo de Liga Femenina 2 con el Arxil Mafari Café de Primera Autonómica. Y él, demostrando una progresión meteórica jugando al rugbi en el Mareantes, equipo en el que se enroló hace menos de dos años y en el que ya ha logrado afianzarse en el primer equipo con solo 18 años.

El idilio entre Cristina, de 20 años, y el baloncesto comenzó muy pronto. Con seis años se inició en un deporte que su madre había practicado en su juventud, y del que también quedó prendada su hermana mayor, Marta, que hoy sigue jugando en el Universitario de Ferrol. En ese club, Cristina comenzó a destacar llegando a disputar algunos minutos en Liga Femenina 2, siendo todavía juvenil. Sus estudios la trajeron hace tres años a Pontevedra, donde cursa -con pleno de aprobados- tercero de Fisioterapia. Y el Arxil no dejó escapar la oportunidad de fichar a una jugadora que cumple su tercera temporada.

En cambio, la relación de su primo con el rugbi es mucho más reciente. Jaime, de 18 años, estudia actualmente segundo de Bachillerato y llegó hace cuatro a orillas del Lérez debido al trabajo de su padre. Hasta entonces, su pasión era el fútbol, que practicó desde niño en clubes de su Ferrol natal hasta que una lesión muscular le apartó temporalmente de este deporte coincidiendo con su traslado a Pontevedra. Y después de un tiempo alejado del fútbol, la pasada temporada decidió probar el balón oval en el Mareantes animado por otro de sus primos, Alejandro Díaz-Pache, que juega al rugbi en División de Honor B en el CRAT de A Coruña.

«Tenía la idea de que es un deporte de pegarse mucho y me apeteció probar -recuerda Jaime-. Aunque pronto me di cuenta de que el rugbi no es solo eso y me enganchó», añade. Tras comenzar con el equipo juvenil, su evolución ha sido imparable, haciéndose ese mismo año un hueco en la selección gallega sub-18. Y esta temporada se ha afianzado en el primer equipo, rodeado de veteranos, empezando a entrar también en los esquemas del combinado autonómico sub-21, aunque admite que el salto de categoría es grande. «Es un deporte que requiere mucho trabajo físico y de entrenamiento -explica- Por eso, más que la edad, lo que más noto es la diferencia de peso», agrega.

En ambos casos, su temporada está siendo notable. Y cuando se acerca el tramo final de sus respectivas ligas, los dos tienen ante sí la oportunidad de lograr grandes objetivos. El Mareantes volverá a pelear por el título de la Liga Gallega de Primera División que conquistó la pasada campaña. Y el Arxil de Liga Femenina 2 tiene opciones de luchar por el ascenso. «Al principio el objetivo era la salvación, pero ahora estamos a dos victorias del play off y vamos a pelearlo», apunta Cristina.

Gen competitivo

Lo que dejan claro ambos es que no van a renunciar a lograr lo máximo con sus equipos, ya que comparte una competitividad que parece una cuestión genética. «De pequeños yo era un loco del fútbol y ella del baloncesto, y cuando salíamos a jugar cuando había una comida familiar, siempre había pique para ver quién destacaba más», cuenta Jaime. En cambio, ahora es uno de sus mayores defensores. «Intento ir a algunos de sus partidos y, hombre, es familia, pero creo que es bastante buena -apunta-. Es muy trabajadora, muy peleona. Es su pasión y para lo que vive», ensalza.

En lo que también coinciden es en que esperan que el deporte siga formando parte de su vida muchos años. «Tengo la suerte de estar en un club que apuesta por la cantera y de poder jugar en una categoría como la Liga Femenina 2, que no está al alcance de todo el mundo», afirma Cristina, quien no descarta en un futuro compartir equipo con su hermana Marta. «No sé si me gustaría mucho. Me gusta jugar contra ella, es divertido -bromea-. Bueno, la verdad es que si me gustaría jugar con mi hermana», añade. Jaime, por su parte, reconoce que «estoy muy a gusto en Pontevedra y en el club. Aunque está claro que a cualquiera le gustaría jugar en una categoría superior», apunta.

Dada su juventud, el futuro deportivo de los dos todavía está por escribir. Pero lo que parece claro es que el apellido Díaz-Pache seguirá sonando fuerte en sus respectivos deportes.

«De pequeños, cuando íbamos a jugar, siempre había pique para ver quién destacaba más», cuenta Jaime