La Xunta anuló el reglamento de funcionamiento interno y la directora no programa la actividad
08 may 2014 . Actualizado a las 06:00 h.En todos los ámbitos hay proyectos e iniciativas que acaban vinculados a determinadas personas, cargos o representantes. Por el carisma de los mismos, por su brillante gestión, por la implicación, por la capacidad de liderazgo... por muchos y variados condicionantes. En el caso de la Casa da Xuventude de Ourense, la impronta de Benito Losada fue un valor añadido. El director de la entidad, desde la creación de la Casa hasta su fallecimiento, se implicó en cuerpo y alma con el proyecto de dar a la ciudad un espacio donde canalizar la actividad juvenil y desde el que se generaron importantes proyectos y actividades: del Outono Fotográfico al Maio Xove, entre otras.
Incentivador de la creación
Su personalidad, su capacidad para ayudar y colaborar en todas las iniciativas que se le proponían y su gestión -siempre aportaba alguna solución a las demandas que se le realizaban- consiguieron que muchos artistas y creadores mantuviesen una estrecha relación con la Casa da Xuventude y participasen en los proyectos que se generaban desde la misma. Benito Losada cumplió un papel decisivo en la carrera de algunos creadores: incentivaba y potenciaba las virtudes de los jóvenes que empezaban, lo que le convirtió en un apoyo vital para que algunos se decantasen a la hora de apostar por un futuro profesional.
Con Benito Losada al frente, la Casa da Xuventude fue un hervidero de inquietudes y propuestas, y también un espacio para la lucha de poder entre los diferentes colectivos y grupos de socios de la misma, con la presidencia como objetivo.
La desaparición de Losada dejó el terreno abonado a la Xunta para una vieja asignatura pendiente: meter en cintura una institución, financiada por la propia Xunta, donde muchas de las iniciativas que se generaban eran críticas con el poder autonómico.
Nombramiento fallido
Para ocupar la dirección de la Casa da Xuventude, el gobierno autonómico nombró a una funcionaria del Centro de Menores de Montealegre, Mercedes Valeiras. La designación fue cuestionada desde el propio cuerpo de funcionarios, por las características del puesto, y un recurso de la trabajadora de la Casa que sustituyó a Losada temporalmente hizo que la justicia desautorizase a la Xunta y dejase sin la dirección a Valeiras González -nombrada con posterioridad coordinadora de actividades-. Desde Traballo e Benestar, consellería a la que pertenece, se anuló el reglamento de funcionamiento interno y, progresivamente, se fueron suprimiendo actividades y ocupando espacios con servicios como el Punto de Encontro Familiar o Quérote. La Casa da Xuventude, por la que pasaron cerca de 9.000 socios en estos años y que fue referente en Galicia, languidece y ya no es más que un centro administrativo de la Xunta. Que era lo que se buscaba.
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