Se quejó el alcalde de Ourense ante el expresidente Zapatero de que le ponían «minas» en su tarea. No le hizo un detallado análisis de la munición que estaba soportando ni de los mercenarios que se la dispensaban por lo que el hombre del talante debe estar preguntándose la razón de que le dirigiera a él semejante sollozo. ¿Lo haría por considerarlo el regidor un especialista en minas al haber sido él el dinamitero del bienestar de los españoles bajando pensiones y sueldos e instalando la congoja en los ciudadanos? Fuese cual fuese la razón del lamento, si Zapatero leyese los titulares de La Voz de esta semana («La jueza investigó las cuentas de la familia del exalcalde de Ourense», «Aduanas halló 176.000 euros sin justificar en una cuenta de su hijo», «Reactivan el caso Bedoya sin estar vista la recusación al juez», «Envían al fiscal el documento dudoso sobre las aceras de la casa del alcalde», «El juez cree que el Concello de Ourense dio ?a toda costa? una plaza a una arquitecta», «El Concello de Ourense defiende el tanatorio en O Couto pese a las críticas vecinales»?), tendría una idea exacta de donde provienen las minas que minan al alcalde, a su ejecutivo y al PSOE. Lo entendería sin necesidad de explicarle lo del gobierno en minoría, la ruptura del grupo socialista, lo del Plan E y la casa del alcalde, los gin-tonics de los imputados, los enchufados a dedo y toda la retahíla que, para desgracia de la ciudad, hay que reflejar cada semana en estos «Siete Días, Siete Voces».
El párking. Los miles de ourensanos que utilizan el párking del CHUO contraen el gesto cada vez que pasan por caja. Es de los más caros de Ourense y el único que no tiene alternativa. Lo tienes que utilizar sí o sí cuando vas al centro hospitalario. Esa sangría en el bolsillo fue santificada por la Diputación (que es la propietaria de las instalaciones) desde el 2001 al 2009. Las tarifas subían por silencio administrativo. La empresa enviaba sus propuestas de alza y Baltar, en lugar de rechazarlas para beneficiar a los miles de usuarios que entonces le votaban, callaba a sabiendas de que el que calla otorga. Y así, callando, callando, a los ourensanos fueron desangrando. Dicho de otro modo, el entonces presidente de la Diputación y del PP, también le aplicaba a la empresa que subía las tarifas del párking del hospital ourensano su consabido «ti vai facendo».
La frase. «Iso se paga en vidas humanas». Es de Pachi Vázquez el diputado raso del PSOE que eclipsa al boss del partido, Raúl Fernández. Criticó la sanidad en la provincia de Ourense con unas palabras apocalípticas que no describían lo que observan los pacientes cuando visitan centros de salud y hospitales. El exalcalde de O Carballiño que aspira a ser candidato en la capital ourensana («si lo fue uno de A Merca, ¿por qué no puedo serlo yo?», pensará), no dudó en arremeter contra la sanidad pública. Y lo hizo, además, la semana en la que la provincia incorporaba a 40 nuevos especialistas médicos al mercado laboral lo que significa que cuando hay un político por medio, aunque sea licenciado en medicina, se hace realidad aquello de que del dicho (el del político) al hecho (el que ven los ciudadanos) hay un buen trecho.