Ana Millán llega a la ciudad para representar -en el Rosalía, hoy y mañana (21.00 horas) y junto a Fernando Guillén Cuervo- El diario de Adán y Eva, una obra dirigida por Miguel Ángel Solá, que lleva un año de gira y que arranca aplausos, risas y lágrimas a raudales. Ana tiene claras las razones: la representa junto al «amor de su vida», y eso se nota.
-¿Obra de drama o comedia?
-Es un masaje al corazón, la función más bonita que he hecho y haré nunca. El texto de Mark Twain repasa las etapas de la pareja y te arranca todo tipo de sentimientos. Una vez al final de una función una señora se acercó y me dijo: «Casi me matas, me puse a llorar y cuando tenía el pañuelo ante la cara me salió tal carcajada que casi me lo trago», me pareció la definición ideal de lo que queríamos conseguir.
-Es un texto que siempre representan parejas...
-Y es algo que me hace muy feliz, porque Fernando es el amor de mi vida y creo que eso se nota en el escenario, hay un grado de verdad, de sentimiento, que hace que ese rato sea algo único para nosotros y para el público.
-¿Hay diferencias entre ellos y ellas a la hora de querer?
-Yo parto de la base de que los hombres no son todos iguales y, por supuesto, las mujeres tampoco; y eso es algo que se defiende en la obra: los hay buenos, los hay malísimos y los hay regulares.
-¿Le gusta el público gallego?
-Me encanta venir a Galicia, con esta gira ya hemos estado en Lugo, Vigo y Santiago. Lo que más me gusta de los gallegos en el teatro es que lloran cuando tienen que hacerlo, se divierten cuando toca y aplauden mucho. Eso no pasa siempre, hay ciudades que no voy a mencionar a las que a los actores nos da pánico ir.