Brasil, de vuelta a la realidad

Marcos Fidalgo São Paulo

FIRMAS

Sebastião Moreira

Tras la tregua durante el Mundial, las protestas han regresado a las calles

21 jul 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El mundo a los cuatro vientos Brasil

Tras la tregua durante el Mundial, las protestas han regresado a las calles

Se marcharon los hinchas, las selecciones y los periodistas. Se acabó el Mundial de Brasil, una copa considerada exitosa, pese a todas las desconfianzas creadas.

Al contrario de lo que se pensaba, las huelgas y protestas, la violencia y las obras inacabadas no influyeron en el transcurso del torneo. La vergüenza que los brasileños temían sentir ha venido justamente de donde menos se creía: de dentro de la cancha, con la abrupta eliminación del conjunto nacional.

Ahora, una semana después de la final en Maracaná, la realidad va retornando, conectándose otra vez a la rutina de la gente. Sin embargo, los brasileños sienten una «mezcla de melancolía y añoranza», como ha escrito el periodista Geneton Moraes Neto.

El técnico en multimedia Valdecir Silva es uno de los que se quejan por el fin de los partidos del Mundial. «Después de asistir a un espectáculo como el de Alemania-Argentina, ahora tendremos que volver a ver los partidos soporíferos del campeonato brasileño», apuntó.

El éxito del Mundial ha aumentado la popularidad de la presidenta, Dilma Rousseff, candidata del Partido dos Trabalhadores (PT) a la reelección en los comicios de octubre. Según la última encuesta electoral, la mandataria obtendría un 38 % de votos, contra el 20 % de Aécio Neves, el aspirante del PSDB, principal partido de la oposición.

Esta diferencia todavía puede estrecharse, a medida que pase la resaca del Mundial y se vuelva a incidir en cuestiones como el bajo crecimiento de la economía y los datos de inflación.

En el mismo día en que Brasil perdió por 7 goles a 1 frente a Alemania, se divulgó que la inflación de junio había crecido un 6,52 % en el acumulado de doce meses, superando así la meta oficial del 6,5 %.

Para la periodista Thais Herédia, de la web de noticias G1, «el Día D del fútbol brasileño también será marcado como el Día I de la economía del país este año». Con metáforas extraídas del glosario futbolístico, la columnista escribió: «Las herramientas y tácticas que pueden ser aplicadas contra el aumento de los precios ya están en el campo, pero los resultados están saliendo muy flojos». La experta en economía señaló que el combate contra la inflación debe estar en la primera posición en el ránking de prioridades del Gobierno, y que en el segundo puesto deben estar empatadas las inversiones en educación, sanidad, seguridad, productividad y eficiencia.

Tras la eliminación de Brasil, la presidenta se sumó con sus críticas a la selección al coro de la prensa y de la opinión pública. En su columna, la periodista Eliane Cantanhêde, del periódico Folha de Sao Paulo, escribió que «el 7-1 quedará para la historia, mientras que el éxito del Mundial irá para la campaña de Dilma».

A pesar del escenario desfavorable del resto de candidatos, Eliane cree que «los opositores todavía pueden enumerar una serie de errores del Gobierno en la economía y la gestión». Según la periodista, «la oposición ya tiene un discurso político establecido, regalado por el PT y por la arrogancia de la presidenta». Carlos Passos, especialista en indicadores de mercado, afirma que «el país no ha hecho los deberes antes del Mundial, y sentirá ahora en su piel los efectos de los gastos del evento». Según el analista, «las inversiones en el torneo van a aumentar el coste de vida, dejando la inflación todavía más elevada de lo que ya está».

?

El clima de fiesta de los brasileños en el Mundial se acabó tras la derrota frente a Alemania. El inesperado resultado anticipó el regreso del pesimismo y de las protestas, aunque de momento, esta indignación solo está orientada contra la selección. En opinión de Jesús Nai, gestor de recursos humanos, la vergüenza colectiva por el papel de la selección «puede haber despertado un sentimiento de cambio en el país». Para Nai, el discurso contra el equipo es igualmente aplicable contra los políticos: «Queremos respeto, organización y que nuestro dinero sea bien invertido».