Suso Hermelo, remero de Tirán que soñaba con ser marinero de altura, compagina desde hace tres lustros su trabajo de multiusos en las bateas con la pasión por la trainera
25 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.«A miña vida está ligada ao mar ao 100 %, xa de pequeno me gustaba o mar, sempre me chamou, a miña frustación é non ser mariñeiro de altura». Así describe su idilio con el agua salada Suso Hermelo (Moaña, 1973). Remero de Tirán en la Liga ACT y bateeiro desde hace tres lustros.
Suso trabajaba en tierra. En Citroën, en la descarga y como peón de albañil, pero lo suyo es el mar y la sensación de liberdad que transmite. «É o que me gusta, e ademáis teño un horario de sete a tres, nese sentido son un privilexiado. Ao aire libre, o que eu prefiro. Traballei un tempo en Citroen e non me gustaba. Este é un traballo moi físico pero gústame».
Libre pero duro, especialmente cuando el invierno arrecia en la costa del sur de Galicia, ya que la empresa para la que trabaja tiene bateas en Baiona, Liméns, Moaña, San Adrián y Bueu. «Cando tes que ir a buscar mexilón, na maioría dos sitios o mar sacude. Tes que ir de noite, en malas condicions, a verdade é que se sofre, hai que andar áxil e estar en boa forma. Non é o mesmo chegar co barco alí que logo no noso caso ter que saltar a batea, o mar monta por riba túa e acabas pingando ou levas un golpe», comenta el remero, que al igual que sus compañeros se ha convertido en un multiusos, lo que descarta cualquier indicio de rutina. «Facemos de todo: traballar o mexilón, desdobralo, ir á cría, facer cordas, vendelo, reparar bateas, todo o que conlevan as bateas. Na nosa empresa facemos de todo».
La exigencia física de un trabajo en el mar le ha venido de perlas para su retorno en la gran competición de las traineras. Suso comenzó a los doce años en Tirán en donde permaneció de un modo ininterrumpido hasta el 2001, luego inició un periplo por Astillero, Castreña, Amegrove y Meira, para regresar al club de su vida en calidad de entrenador de los equipos de base. Con ellos estuvo tres años, hasta que el invierno pasado le animaron a volver. «Toda a xente que traballa no mar fisicamente está moi forte, porque senón non soportas estas condicions. Eu estiven parado tres anos, fun porque me apetecia remar e nunca pensei que ía pasar ao equipo bo, á miña idade, con anos parado, pero de algo me valeu o traballo porque tes que estar en boa forma», asegura. Desde el primer día se ha sentido bien y ha contado con la colaboración de los remeros, de los más jóvenes en especial, muchos formados por él en los equipos de base.
Durante los tres lustros que lleva compaginando batea y remo siempre ha encontrado a su patrón como aliado para poder disponer del tiempo necesario, aunque a cambio de sus vacaciones. «No meu caso ao remar, o xefe pórtase moi ben conmigo e reparto os días dependendo das competicións. Collo os vernes libres porque é cando viaxamos, en competicións menores como bateis e traiñerillas tamén collo cando o necesita, cando adestraba a nenos se tiña que ir a unha competición con eles tamén mo facilitaban. A semana da Concha. Sacrifico as vacacions polo remo, algo que sempre fixen», y para lo que cuenta con la anuencia de la familia. Ahora por ejemplo, con la producción parada por la toxina, él sigue trabajando mientras sus compañeros están de vacaciones. Una forma de descontar los días que el remo le roba.
Aún así, mezclar sus dos pasiones apenas le deja tiempo para respirar. Hermelo pone como ejemplo sus tiempos, todavía recientes, como técnico y remero: «Saía de traballar, comía, paraba un pouco ca familia, ás cinco estaba con nenos e logo ás sete poñíame eu; chegaba á casa ás once». Así día tras día, y los fines de semana competición.
Aún así, no se considera estresado, sino casi liberado por su pasión: «Cansa pero mentalmente á maioría dos que estamos aportannos algo. Cansa e hai días de baixón, pero ao acabar cos compañeiros sempre saes motivado para volver ao día seguinte. Sabes que vas a sufrir, pero vas, é como unha droga».
Tan adictivo que no se ha puesto fecha de caducidad. Sabe que la batea es su medio de vida y el remo su vida. Un lobo de mar.
Titanes más allá del deporte SUSO HERMELO REMERO DE TIRÁN