Cuando el recuento terminó, no hubo ningún acto público y oficial del PSOE para comunicar los resultados de las primarias para elegir a su candidato a la alcaldía. De hecho, en un primer momento, los acólitos de ambos candidatos se confundían con el resultado e incluso Pachi Vázquez dijo a los medios de comunicación un resultado erróneo cuando se apresuró a reconocer su derrota. «Gañamos por 42, ou por 22, non o sei; como se gañamos por un voto», decía por teléfono un anciano militante que apoyaba, como fácilmente se intuye, a José Ángel Vázquez Barquero.
Frente a la felicidad de los suyos, era perfectamente perceptible el malestar de los fieles a Pachi Vázquez. Este esperó los resultados en una sala de reuniones mientras entraban y salían algunos de sus más estrechos colaboradores, como la diputada Laura Seara o la concejala Susana Bayo, entre otros. La edila estaba allí pese a no haber podido participar en la votación por estar suspendida de militancia a raíz de los conflictos ocurridos en el seno del gobierno municipal. Esa circunstancia no pasó desapercibida y, de hecho, María Devesa (otra de las díscolas) confiesa que hubo quien le llamó la atención por estar en la sede durante la jornada de votación.
Después de conocido el resultado, ella y la mayor parte de los pachistas abandonaron el lugar mientras Vázquez Barquero se dirigía al salón de actos para lanzar a los suyos la primera arenga como candidato del PSOE a la alcaldía de Ourense. De camino allí, la felicidad de su equipo era palpable. «¿E os do Carballiño?», preguntaba uno. «Xa se foron», contestaba otro.
Esa conversación podría ser una buena metáfora del futuro político de Pachi Vázquez. Tras la derrota en las autonómicas y la despedida de la secretaría general del PSdeG por falta de apoyos, este rechazo puede convertirse en la puntilla a la larga carrera del carballiñés.