«Lo de la cabalgata no habría sido igual si se escuchase a la policía»

Xosé Vázquez Gago
Xosé Gago A CORUÑA / LA VOZ

FIRMAS

Exige una adecuación salarial para el cuerpo que Hacienda ha bloqueado

10 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Manuel Aceña Liste (A Coruña, 1969) es presidente de la junta de personal del Ayuntamiento desde el 2001 y este año cumplirá un cuarto de siglo en la Policía Local. En estos días, apenas cinco meses antes de las elecciones sindicales y municipales, lidera al cuerpo de más de 300 agentes en su conflicto con el gobierno local, que rechaza aplicar un acuerdo salarial firmado en el 2009 argumentando que la legislación estatal anticrisis lo impide. Aceña ya encabezó las movilizaciones de la policía durante el duro enfrentamiento que mantuvieron con el gobierno de Javier Losada (PSOE) en el 2007, aunque la pugna actual no ha llegado aún a los extremos de aquellos días.

-Julio Flores (concejal de Seguridad) se comprometió por escrito a aplicar el acuerdo del 2009. ¿Se sienten defraudados?

-El gobierno local, no solo Julio Flores, adquirió por cuenta propia un compromiso de cumplir el acuerdo que estaba en desarrollo, pero al término del mandato no hay nada. Ahora sabemos que ni siquiera es seguro que vayan a construir el nuevo cuartel. Deberían hacer lo posible para cumplir sus promesas, pero cuando alguien hace esto con su programa electoral se crea una sensación general de desengaño...

-¿Que puede convertirse en ira, con protestas como las del 2007?

-Ese desengaño es mucho más irritante que la sensación de impotencia que produciría que no pudiesen cumplir lo que han prometido por una cuestión legal.

-Pero sí hay una cuestión legal, la normativa estatal impide aumentar las retribuciones públicas.

-Han creado un marco legal, pero eso no impide hacer lo correcto y gobernar. La solución es factible y es política. El PP gobierna todas las administraciones implicadas, el impedimento legal existe solo si ellos quieren, si se pliegan a una doctrina de partido en vez de hacer lo que es correcto.

-Pero no querrá que el gobierno local ignore la ley y prevarique.

-Por supuesto que no, pero es una cuestión de voluntad política. Y llama la atención que mientras todo esto ocurre, el Ayuntamiento, con dinero de todos los contribuyentes, mantenga una ilegalidad manifiesta como la del edificio Conde de Fenosa.

-Hay dos sentencias judiciales contra la aplicación del acuerdo.

-Esas sentencias son de hace dos años y las circunstancias han cambiado mucho. El Gobierno dice que estamos en recuperación y más del 40 % de los convenios se están ajustando al alza, aunque sea con subidas mínimas.

-¿Hasta cuándo habrá protestas?

-Hasta que haya una solución. Vamos a cumplir hasta el final la decisión adoptada en la asamblea de continuar hasta la misma jornada electoral si es necesario.

-Hablando de elecciones, ¿el conflicto está vinculado a ellas?

-Las elecciones no implican nada. Esto no es una cuestión de oportunidad. El anterior alcalde (Javier Losada) estuvo tanto en el 2007 como en el 2011 y pudo comprobar que cuando se cumple lo prometido hay paz social.

-¿Y las sindicales?

-No. A nosotros no nos influyen como a los políticos. No tenemos que convencer a miles de personas que no nos conocen de que hemos cumplido promesas que nunca llevamos a la práctica. Nosotros convivimos a diario con nuestros electores y saben bien el trabajo que hacemos.

-¿No teme que las protestas dañen el prestigio del cuerpo?

-Entendemos que hay una parte de la sociedad que no entiende los matices legales de este asunto, pero la mayoría tiene confianza en nosotros y en nuestro trabajo y creo que contamos con su apoyo para defender nuestros derechos. Vamos a intentar hacerlo causando las menores molestias.

-¿Incluso aunque sean por motivos salariales en plena crisis?

-Lo que me sorprende es que no haya más protestas en esta coyuntura. Ahora, estoy seguro de que los ciudadanos comparten nuestro hartazgo con los políticos que incumplen sus promesas.

-¿Ese apoyo sobrevivirá a las 67 bajas de la cabalgata?

-Lo que ocurrió ese día no tendría que haber pasado si se atendiesen los problemas de salud y laborales de la policía. Pero en un contexto de conflicto, cuando no se escucha a la policía, era más probable que ocurriese. Los compañeros que cogieron la baja para defender su salud, sus derechos y al bienestar de su familia saben que tienen todo el apoyo del sindicato y de la plantilla, y eso no va a cambiar nunca.