
Mientras la afición clama contra los colegiados, el club toma una postura más pacífica y los exculpa de la derrota
24 feb 2022 . Actualizado a las 20:53 h.Desde que acabó en el partido en el Palacio de los Deportes de Granada, el breoganismo es un clamor contra el criterio arbitral de Daniel Hierrezuelo, Carlos Peruga y Jordi Aliaga, los encargados de impartir justicia en el combate entre el Real Madrid y el Río Breogán que finalizó con el pase a semifinales del equipo blanco y la eliminación de los lucenses. Por cientos se cuentan los mensajes publicados en las redes sociales en los que se acusa al trío de colegiados de frenar el ímpetu del Breo cuando el partido agonizaba y el coloso madridista se tambaleaba. Las jugadas más reclamadas por los hinchas breoganistas son la antideportiva a Sakho en una acción con Tavares y una clara falta de Yabusele sobre Musa cuando el bosnio se disponía a materializar una de sus clásicas penetraciones.
En la cúpula del Breogán también se respira malestar por estas dos acciones tan cuestionadas, pero optan por esquivar la polémica y tomar un camino más pacífico, exculpando a los árbitros de la derrota por 73-67. «No es nuestro estilo juzgar ni criticar a los colegiados, aunque es verdad que hemos visto al final alguna jugada como mínimo discutida», valoró Tito Díaz, el director general de la entidad lucense, muy diplomático en su análisis. «Lo único que puedo asegurar es que se está haciendo un uso de las manos excesivo sobre Musa. Se debería prestar más atención a eso. ¿Culpar a los árbitros? Nos ha faltado acierto exterior, y cuando el Real Madrid estaba algo bloqueado, sus tiros libres, un triple al tablero y la calidad de Heurtel nos condenó», declaró el dirigente celeste.
La experiencia del Río Breogán en Granada fue efímera, pero Tito Díaz regresó a casa sacando pecho. «El breoganismo y Lugo pueden estar muy orgullosos de este Breogán. No deja de sorprendernos. Nunca se entrega y estuvo a punto de ganar al actual líder de la ACB y de la Euroliga», subrayó el director general, que mira al futuro, si cabe, con más optimismo que antes del desafío en Granada. «No hemos dicho la última palabra. Lo primero es asegurar la permanencia, que ya nos queda poco, y después, ¿por qué no seguir soñando?», sentenció.