
Sabiendo lo cambiante que puede ser el mundo del deporte y la competición, la situación en el breoganismo es un poco más o menos así: buenos resultados; consistencia en la cancha con momentos de excelente baloncesto, tanto en ataque como en defensa; estado de forma de gran nivel de varios jugadores importantes; rendimiento sólido del conjunto como bloque; confianza creciente; lógico optimismo en el entorno; afición orgullosa; permanencia, ese gran objetivo, prácticamente lograda; y posibilidades reales de pelear por cotas mayores.
Aunque por desgracia no siempre es verdad, en el Río Breogán se está cumpliendo, por suerte, lo de que el trabajo bien hecho da sus frutos. Todo lo que es el equipo lucense es ahora mismo es consecuencia directa de muchas cosas perfectamente trabajadas y realizadas. Es momento para disfrutar, faltaría más. Y es lógico, quien lo ha vivido lo sabe, que las expectativas crezcan. Nada malo, por cierto, pero sin olvidar el camino recorrido y sin perder la perspectiva del día a día y de agarrarse a cada entrenamiento y a cada partido como si fuesen los últimos.
Este es un partido para soñar, una oportunidad más para disfrutar de un excelente Breo. Además, enfrente estará un equipo que también juega muy bien al baloncesto, con un extraordinario entrenador, Sito Alonso, y con un grupo de jugadores con talento, físico, conocimiento del juego y experiencia. Diferente con lo que los cambios en su róster le permiten hacer. DJ Stephens, Kaiser Gates y Kostas Antetokounmpo aportan cosas buenas, distintas y complementarias. Acostumbrados a competir al máximo nivel cada poco tiempo, el UCAM Murcia atesora muchos recursos ofensivos y hace un excelente uso de los espacios en un baloncesto basado en los conceptos. Con una estructura defensiva variable, dinámica, agresiva e inteligente, distinta a la de la mayoría de los equipos de la Liga Endesa. Fortísimos e intensísimo en el rebote y en el juego en campo abierto. Los murcianos también se juegan mucho. Partidazo en el Pazo. A disfrutar.