Breogán-Zaragoza: la última gota de sudor es siempre celeste

José Luis Reboredo

FORZA BREO

ALBERTO LÓPEZ

21 abr 2025 . Actualizado a las 10:44 h.

Se presentó el Río Breogán diezmado con las bajas de Touré y Erik Quintela, con tan solo diez jugadores disponibles, siendo también los primeros minutos de Hughes en el Pazo en sustitución de Hilliard.

De todos es conocido el poderío interior de Dubljevic en el equipo maño, que comandó en la tarde de este domingo Bell-Haynes arropado por Sulejmanovic en la anotación.

El conjunto lucense supo sobreponerse al hándicap rotatorio en el juego interior consiguiendo 31 rebotes por 35 del Casademont y superándolo en el del propio aro (23-21) . Cifras muy meritorias.

Parciales que llevaron a los últimos cuatro minutos del encuentro a un +8 para los de Fisac (73-81), momento en que tras un tiempo muerto de Casimiro, cambia la partitura —permítanme este término— y la dinámica diametralmente para recortar la distancia y entrar en el último minuto con un +4 (85-81). Últimos tres minutos de mucha exigencia física, de energía en cada defensa negando balones interiores y saltos en traps que llevaron al Zaragoza a errar en sus ataques, en parte por agotamiento físico y, en sobremanera, por una intensa defensa con ajustes múltiples que Luis Casimiro puso en su pizarra, y permitireron al Breo obtener anotaciones con más de un contraataque de dos para uno. Esto, sumado al mayor acierto en el tiro exterior —capítulo aparte el triple de Grant desde 9 metros tras saque de banda—, llevaron al equipo lucense a conseguir su duodécima victoria ante la marea celeste que jugó un papel importante en la misma, así como el trabajo intachable de Jacobo Gómez.

Este Breogán tiene en el debe esos cortocircuitos, carencias en la pintura, pero posee en su haber algo innato a la camiseta: implicación, química, juego coral y muy atractivo para el espectador, respeto de sus adversarios, una afición top, saber sobreponerse a todos los contingentes semana a semana en lectura de lesiones y cambios de jugadores, un cuadro técnico de quilates... Disfruten de lo queda porque cada jugador del Breo sabe que por esta camiseta ha de tener la máxima implicación, no defraudar y que debe dejar cada gota de sudor. Hasta la última todas son celestes.