El danés Thomas Rydahl triunfa con una novela negra densa y compleja que tienen como escenario Fuerteventura. Una mirada extranjera hacia nuestra sociedad. Una trama de corrupción y crimen en la que su solitario protagonista inicia una aventura de la que ya se anuncia segunda parte
04 sep 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Un taxista solitario que en sus ratos libres afina pianos, es el protagonista de la intriga pausada y oscura que el escritor danés Thomas Rydahl propone en su premiado libro El ermitaño. Un thriller que tiene como víctima a un bebé sin nombre ni familia y como escenario el agreste paisaje de Fuerteventura.
La historia de ficción no puede evitar hacer referencia al caso real de Madeleine, la niña desaparecida en el Algarve, aunque el autor ha rechazado toda vinculación o inspiración con otros sucesos de niños desaparecidos en Canarias como el de Yeremi o Sara. Una trama policiaca que no deja en muy buen lugar a la policía española y que refleja una mirada peculiar, la de un danés expatriado, sobre la supuesta cotidianeidad de nuestra sociedad. Prostitución, corrupción empresarial, drogas y alcohol, en un enclave turístico de belleza singular.
Rydahl, que estuvo en Fuerteventura con su familia en el año 2010 durante dos semanas, se llevó una fuerte impresión de la isla, y cuando llegó a casa comenzó a investigar sobre su historia. De ahí surgió esta novela en la que el héroe justiciero será Erhard, un compatriota suyo. Un personaje que llega a la isla huyendo de su pasado.
La soledad, el dolor, las decisiones erróneas y la falta de amor rodean a unos personajes que vagan en las sombras de esta historia premiada como la mejor novela negra de Escandinavia.
La trama, larga, compleja y absorbente, es solo la primera entrega de una trilogía, que pronto se completará con una segunda parte cuyo título provisional es The missing. También está protagonizada por Erhard y tendrá a otra vez a la atractiva Fuerteventura de fondo.
El ermitaño. NOVELA NEGRA. Thomas Rydahl. Traducción de Lisa Pram. Destino. 656 páginas