«El rock no tiene por qué ser siempre atronador»

FUGAS

Estuvo en grupos como Martynez, pero en el 2014 optó por dar el paso en solitario. «Viaje de ida» es el resultado, un álbum de pop sobrio en la línea de The National o León Benavente. Con un segundo trabajo en mente, todavía no ha terminado su gira

23 oct 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

El vigués Josete Díaz Villanueva es un músico a tiempo completo. «Estás todo el día absorbiendo para hacer canciones. Eso va con uno. No lo escoges», reflexiona. 

-Xoel López, compañero de agencia (Esmerarte), tardó una década en salir con su nombre. ¿Le costó a usted?

-No, cuando yo estaba haciendo el disco no sabía cómo me iba a llamar. Lo que pasa es que la cosa era tan personal y tan de tomar mis propias decisiones que terminé por ponerme mi apellido. Lo tomas o lo dejas. No hay otra cosa. 

-¿El título de Viaje de ida va en esa línea de no retorno?

-Sí, está muy bien sonsacado. Esto no tiene paso atrás. Una vez que comprometes tu vida hacia un proyecto en solitario, ya no vuelves a tener un grupo.

-Sus discos tienen un tono muy sobrio, a lo The National. ¿Lo buscaba?

-Sí, hay un punto de tozudez nostálgica y oscura. Creo que esto tiene que ver con la madurez, con el hecho de que «esto es lo que hay y es así». Además, pienso que el rock no tiene por qué sonar siempre apabullante y atronador. Tú puedes hacer un disco de rock desde la sobriedad pausada y no deja de ser rock n? roll. 

-Parece que el oyente tiene que ir a por su música, no su música ir a por él.

-No es intencionado. Ahora que lo dices y lo pienso, puede ser. Pero no es un fin. Yo tuve la sensación de buscarme a mí mismo con el productor y divertirme en esa búsqueda. Fue muy libre. Tanto que no sabía que el disco se iba a editar. Me fui a Madrid, sin banda, sin agencia de management y sin discográfica. Yo quería grabar un disco para mí y disfrutarlo yo. Lo que viniera luego ya se vería.  

-¿Su sede es Vigo o Madrid?

-Pues no lo tengo muy claro [risas]. Seguramente se me ha visto más deambulando por Lavapiés o Malasaña que por Churruca. Mi residencia oficial es Vigo, pero la mitad del mes estoy en Madrid. 

-¿Le ha influenciado la Generación Beat?

-Sí, hay un punto adolescente, cuando coges En el camino de Jack Kerouac y, luego, quieres hacer cuentas con lo que te ha influido, igual que con las bandas. En ese punto oscuro me ha influido mucho un libro de Allen Ginsberg, Kaddish y otros poemas. Seguramente en las letras me he dejado llevar mucho por la actitud que tenían esos escritores, más que el estilo. Yo me fui a Madrid rompiendo con todo lo que tenía antes y sin importarme mucho lo que iba a suceder. Es una actitud similar a lo que recogen estos libros. 

-¿Pretende en Circo de bastardos hacer una radiografía social del momento?

-Es la canción del disco que se desmarca a lo político. Vivimos en un país que se ensalza como ídolos a gente que grita y hace sonidos raros cuando le da un premio la FIFA o gente que va a Gran Hermano sin saber responder cuál es la capital de Castilla y León. También se idolatra a quien ha robado. Tenemos hasta un antiguo rey manchado por la corrupción. Es todo un cristo.

Culleredo. Forum Celticum. 23 de octubre. 22.30 horas. Entrada libre