Fiesta de las castañas en Parada de Sil

La Voz EN EL COCHE DE SAN FERNANDO

FUGAS

18 nov 2016 . Actualizado a las 05:40 h.

La castaña fue el pan nuestro de cada día; a estas alturas del otoño las habremos probado ya, para calentar las manos en un cucurucho de papel o de acompañamiento en un plato de caza. Pero mañana, en Parada de Sil, hay ocasión de hacerle fiesta y homenaje. En aquel hermoso territorio de la Ribeira Sacra, más concretamente en la aldea de Purdeus, los vecinos orgullosos de este territorio rememoran la pisa de la castaña, labor comunal en la que el fruto de los soutos, después de haber pasado su primera etapa de maduración en los sequeiros, está lista para soltar su piel de madera durante una alegre sesión de sacudidas, en sacos de lienzo mejor que de arpillera. El fruto se separa de la cáscara aventándolo en viejas bateas de madera. La castaña queda limpia, lista para ir a la cocina. Hecho el trabajo habrá un almuerzo popular con los productos del país: pocos postres tradicionales hay más ricos que la bica de aquella comarca, y de los vinos ya conocen la fama.

Parada de Sil fue un territorio muy poblado desde antes de los romanos. Es posible todavía pisar la calzada romana que pasaba por estos montes, a mitad de camino entre Braga y Astorga. Desde la primera Edad Media hubo allí un florecimiento de monasterios que aún no se explica salvo por la elevación espiritual que provoca el paisaje. Hoy no suele salir en los medios de comunicación si no es para situarla entre los concellos más envejecidos de Galicia. Pero los residentes, ya menos de mil, aún podan y limpian los plantíos de castaños y mantienen en pie los pequeños edificios donde se secan. Hay paseos deliciosos a través de los soutos, por corredoiras hundidas entre muretes de piedra. El más famoso es, seguramente, el que lleva a los balcones de Madrid, grandes vistas sobre el cañón del Sil. Nosotros hacemos la bajada al río Mao, un paseo estupendo de tres kilómetros, la mitad de él por pasarelas de madera, entre aguas ruidosas y vegetación autóctona. Este fin de semana estará espléndido, en los tonos cálidos del otoño.