La novela nada tiene que ver con el mundo del corazón
03 mar 2017 . Actualizado a las 05:10 h.«De un día para otro se apagó, su pelo se entretejió de blanco, envejeció […] su mujer le dejó por eso que los paparazi llaman una estrella de Hollywood». Estas pocas líneas que Javier Cercas dedica en su última novela El monarca de las sombras a la separación de su amigo David Trueba, han llevado su obra, contra todo pronóstico, a compartir titulares con la temática rosa.
Sin embargo, la novela nada tiene que ver con el mundo del corazón. Y el que se decida a leerla buscando estos entresijos quedará defraudado. No así el resto de los lectores, que quedarán más que satisfechos con esta narración sobre la Guerra Civil en la que Cercas bucea en el fondo de su historia familiar, entre temeroso y avergonzado por lo que pudiera encontrar. Y lo hace para rescatar de las sombras a su Aquiles particular: Manuel Mena. Un joven de 17 años, tío de su madre, que cegado por las grandes palabras se alistó con los falangistas para combatir en la Guerra Civil, con el noble objetivo de defender a los suyos. Y que fatalmente moriría en la batalla del Ebro a los 19 años después haber vivido los capítulos más duros de una guerra sangrienta.
Es la historia de este héroe equivocado la que Cercas examina con minuciosidad de cirujano y con la fidelidad de un historiador. Su investigación saca a la luz un libro bélico, lleno de batallas y miserias, que nos devuelve la cara más amarga de la guerra. Manuel Mena es un joven puro que lucha por el ideal que no le corresponde, y que «no murió por la patria, sino por culpa de una panda de hijos de puta que envenenaban el cerebro de los niños y los mandaban al matadero».
Conocemos su pueblo natal Ibahernando y también a algunos de sus familiares. Escuchamos de primera mano sus recuerdos de los ángulos oscuros que la guerra tuvo en los lugares más pequeños. Cercas también nos presenta a su madre, Blanquita, que es en palabras del autor «la protagonista oculta de esta historia». Una representante genuina del desarraigo de la emigración.
Es una novela llena de referencias literarias. Como el relato magnífico de Danilo Kis, Es glorioso morir por la patria, con su sutil ambigüedad sobre el heroísmo. O las relativas a El desierto de los tártaros de Dino Buzzati con su teniente Drogo, que decide sacrificar su juventud permaneciendo a la espera de la gloria de una guerra. También se habla de Aquiles, el héroe de la Ilíada, el guerrero idealista que muere por una causa que le supera. Y de Ulises, que en la Odisea es el héroe opuesto: consigue llegar a viejo y vivir con su mujer.
Cercas vuelve la mirada hacia la Guerra Civil sin pasiones ni odios y elabora una trama en la que el cómo se hizo entabla una diálogo con la propia narración para mostrarnos las dos caras de la apasionante aventura de construir una novela.
Y sí... además también habla del divorcio de Trueba.