La saga familiar que enamora al público

Elizabeth Jane Howard nos muestra una acomodada familia británica transformada por los rigores de la guerra. Los Cazalet nos abren la puerta de su casa. Nos quedamos


Ahora que los británicos nos han dado con la puerta en las narices, parece una buena idea aprovechar la rendija que nos abre la magnífica Elizabeth Jane Howard para colarnos en sus casas y conocer de primera mano cómo se ha forjado ese singular espíritu de independencia. Tras la estela de los Cazalet, con sus glorias y sus miserias, caminamos a lo largo de dos décadas (entre 1930 y 1950) y conocemos el estilo de vida de la acomodada clase media londinense y los drásticos cambios que la segunda guerra mundial introduce en sus vidas. Los aires bélicos traerán hasta la sombra del Big Ben, además de la tragedia y la muerte, una nueva forma de mirar el mundo que dará a la mujer un papel hasta entonces desconocido y que les obligará a replantearse sus antiguos privilegios de clase. Y todo ello contado como si estuviéramos viendo una estupenda serie (que de hecho la BBC ya ha emitido) al estilo Downton Abbey, pero mejor, más cercana. Los Cazalet no viven en un palacio, su casa es Home Place.

Con una prosa ágil y preciosa, Elizabeth Jane Howard nos muestra una familia tan creíble y cercana que nos sentimos parte de ella. Cada detalle, cada vivencia y descripción nos dejan claro que la autora se alimenta de sus propias experiencias y que mucho de lo que nos cuenta lo ha vivido en sus propia piel. Ella es Clary, esa niña triste que se refugia en la escritura mientras espera el regreso de su padre de la guerra. Esa chica que se casará con un artista mucho mayor y que tendrá que arrinconar su carrera literaria para criar a sus hijos. Pero es también Louise, hija de una bailarina retirada y amargada y de un padre que traspasa las frontera del amor paterno-filial para dar una oscura dimensión de abuso al amor por su hija. Una joven que después será incapaz de querer a su hijo y lo abandonará. Y es también Polly, una belleza casada con un aristócrata que parece incapaz de tomar las riendas de su vida. Todas ellas, las tres primas Cazalet, nos cuentan parte de la biografía de Elizabeth Jane Howard y juntas componen un relato que nos apasiona y desconcierta a ratos.

Porque los Cazalet, como ella, viven en un mundo de niñeras, chóferes, internados e institutrices. Un universo clasista y machista en el que las mujeres no saben muy bien qué hacer con sus frustrantes vidas. Y se aburren. Los hombres, sin embargo, los hermanos Cazalet, siempre están en acción y observan a sus mujeres con estupor: no entienden qué les pasa. Creen que los problemas se arreglarán con joyas y con un nuevo bebé en la familia. Aferrados a su clase social con uñas y dientes, los Cazalet miran para otro lado tratando de ignorar todo lo que les incomoda: el divorcio (Howard estuvo infelizmente casada en tres ocasiones, con el novelista Kingsley Amis, con el escritor y actor Jim Douglas Henry y con el explorador Peter Scott), la homosexualidad, la enfermedad mental, los matrimonios fracasados.

Tiempo de juegos en el jardín y de recetas de cocina

Los magníficos perfiles de personajes se presentan en un entorno histórico y social muy trabajado que da a la saga profundidad. Y es tan fácil de leer que una que vez que empiezas ya no la sueltas. Así, en la primera novela Los años ligeros (publicada por primera vez, aunque parezca increíble, en el cercano 1990) conocemos a tres generaciones de la familia que se reúnen en su finca para pasar los todavía alegres veranos de 1937 y 1938.

Dos abuelos, cuatro hijos, nueve nietos, parientes políticos, criados y animales desfilan felices ante nosotros con sus vidas cotidianas mientras la amenaza de una nueva guerra acecha. Son tiempos de juegos en el jardín y recetas de cocina. Sigue a esta Tiempo de espera. Ya es 1939 y Hitler acaba de invadir Polonia. En el paraíso de Home Place la felicidad se apaga. Escasea la comida y la alegría. Los hombres deben marchar a la guerra y las mujeres toman el mando en casa. Con Confusión (ambientada en la primavera de 1942) la guerra llega a su cuarto año: el racionamiento y los bombardeos son ya algo habitual en Londres. La realidad de la guerra rompe con las encorsetadas costumbres de la moral victoriana y las jóvenes Cazalet lo aprovechan. Salen a trabajar y a disfrutar de la libertad.

La cuarta novela es Un tiempo nuevo y se centra en 1945. La guerra ha terminado, pero la normalidad que se esperaba no regresa. Los Cazalet abandonan Home Place y toman cada uno su camino. Los soldados vuelven a casa, pero el regreso no es fácil. El futuro es muy incierto.

Todo cambia cierra la serie con la década de los 50. Es la más triste de las cinco novelas y la menos redonda. Publicada en el 2013, el año anterior a que la autora falleciera, con 90 años, y más de veinte después de que se diera a imprenta el primer título de esa monumental novela, deja un poso de nostalgia que nos estremece. Los personajes que ya sentimos como familia se despiden con tristeza. No hay happy end.

Elizabeth Jane Howard ha escrito una saga que nos deslumbra por su maestría y nos conmueve con su sensibilidad. Su genialidad la ha convertido en una de esas pocas obras que nacen siendo un clásico. No te la pierdas. Son 2.338 páginas de puro disfrute.

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