«Atrapa a la liebre», la revelación de una amistad a lo Ferrante en el corazón de los Balcanes

Dos amigas se reencuentran en un «road trip» por lo que un día fue la Yugoslavia socialista de Tito en la primera novela de Lana Bastasic

El puente de Mostar, uno de los símbolos de la antigua Yugoslavia
El puente de Mostar, uno de los símbolos de la antigua Yugoslavia

«Los Balcanes producen más Historia de la que pueden consumir». La cita de Churchill es tan manida como inevitable. Adquiere sentido en cada página de Atrapa a la liebre (Editorial Navona), que no es una novela sobre historia, sino la historia de una amistad interrumpida. Después de 12 años alejada de Bosnia, Sara recibe la llamada de Lejla, o Lela en su nombre croatizado, para que la acompañe en un viaje de Mostar a Viena en coche con el fin de reencontrarse con el hermano de esta, desaparecido cuando era un adolescente.

La primera novela de la escritora croata, de cultura serbia y emigrada a Bosnia, Lana Bastasic (Zagreb, 1986) es un road trip por los restos de lo que un día fue la Yugoslavia socialista y unificada de Tito. Sin citar fechas ni acontecimientos concretos, los rescoldos de la última guerra en suelo europeo en los noventa son omnipresentes en el trayecto a través del espacio y del tiempo de ambas protagonistas. «Nos unió una incómoda mezcolanza de asco y admiración. Éramos tú y yo», dice Sara. Una amistad que recuerda a las Dos amigas napolitanas de Elena Ferrante, tan atrayentes como antagónicas, pero con el peso de la historia yugoslava.

Nos unió una incómoda mezcolanza de asco y admiración. Éramos tú y yo

La narración corre a cuenta de Sara, de familia cristiana ortodoxa, la hija del jefe de policía que se refugió en Irlanda y no quiso saber más de su complejo hogar, la ciudad bosnia de Bania Luka. La otra es Lejla, la que se quedó. Su compañera de pupitre desde la infancia, de origen musulmán y a la que conocemos a través de las impresiones de Sara y de punzantes diálogos. «Tú te crees que la gente puede elegirlo todo en la vida. Porque tú te has pasado la vida eligiéndolo todo. Tengo un puto móvil plegable porque es el único que me he podido permitir», reprocha Lejla.

Esta es una escapada a lo largo de un País de las Maravillas balcanizado, como describió la editora serbia Jasmina Vrbavac. «Conducir por Bosnia te hace entrar en otra dimensión: en un gusano cósmico retorcido que no te lleva a ningún destino exterior, real, sino a las lúgubres profundidades, casi impracticables, de tu propio ser», describe Sara. Atrapa a la liebre es un ajuste de cuentas con el pasado, una reconciliación con las raíces y los secretos impronunciables, pero, sobre todo, un relato fascinante sobre una relación única entre dos extremos de un mismo polo. «Tú traes una historia. Todo el mundo desea algo así, ¿no?», se pregunta Sara.

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