Miguel Ángel Delgado, director de la película «San Simón», que aborda el pasado oscuro de la isla: «Cuando la pisé por primera vez fue sobrecogedor»

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El director de cine Miguel Ángel Delgado
El director de cine Miguel Ángel Delgado ALEJANDRO CAMBA

Tras proyectarse en San Sebastián, la cinta, que se estrenará el 24 de octubre, llega al Festival de Cine de Ourense

03 oct 2025 . Actualizado a las 10:43 h.

Miguel Ángel Delgado (Valdepeñas, 1974) acaba de estrenar su nueva película, San Simón, en el Festival de Cine de San Sebastián, y este viernes lo hace en el OUFF, en los cines Ponte Vella a las 22.00 horas. El director llega con una obra que aborda el oscuro pasado de la isla de San Simón, en las Rías Baixas. Durante casi siete años fue una colonia penitenciaria franquista, cuya historia cautivó a Delgado, que quiso rendir una «elegía a la isla». El filme se estrenará en cines el próximo 24 de octubre.

—¿Cómo surge esta investigación sobre San Simón?

—Nace en el contexto de una búsqueda para un proyecto sobre las islas prisión. En el curso de la investigación me encontré la historia de San Simón gracias a la colaboración de mi amigo y compañero Nicolás Combarro. A partir de ahí surgió la necesidad de investigar sobre ella y comprender qué había sido esta isla.

—¿Fue complicado encontrar o acceder a documentación sobre lo sucedido en San Simón?

—Hay dos trabajos de referencia para mí. Uno es un libro que antes había sido documental, Aillados, de Antonio Caeiro, y otro es del autor Gonzalo Amoedos, que lleva por título Episodios de terror durante la Guerra Civil en la provincia de Pontevedra. A medida que fui avanzando tuve la necesidad de ampliar el contexto y darle una perspectiva histórica para entender cómo había surgido San Simón. Me dirigí al grupo de investigación en Historia Moderna de la USC, que ha colaborado conmigo compartiendo parte del archivo sobre la represión en Galicia. Tras esto tuve la necesidad de dirigirme a las fuentes originales, así que empecé a visitar los archivos históricos donde se conservan los procesos judiciales contra las víctimas en San Simón. Gracias a la colaboración de organizaciones de memoria histórica pude contactar con personas con familiares dentro de la isla y enriqueció muchísimo el proyecto.

—¿Cuáles fueron sus primeras sensaciones una vez que pisó la isla de San Simón?

—Fue un momento sobrecogedor. Con la película he querido transmitir la emoción de descubrir San Simón por primera vez, como les pasó a muchos de los reclusos que llegaron allí. Uno de los aspectos que han guiado la película es esa contradicción entre la belleza de un lugar tan increíble como San Simón y la crueldad a la que se vieron sometidos los presos allí. Ese ha sido uno de los motores narrativos de la película, contar un poco esa emoción de descubrir San Simón por primera vez.

—¿Hubo muchos cambios en el guion a medida que fue avanzando el rodaje?

—El guion es fruto de un proceso de trabajo que ha ido evolucionando con la investigación histórica y artística sobre cómo abordar espacios, transmitir la isla y poner en imagen esa contradicción de lugares abiertos que son un espacio de reclusión. Va evolucionando con los descubrimientos del trabajo a base de visitas a las localizaciones, entendiendo cómo se ve la isla en días despejados o cuando se cierra la niebla. Una de las circunstancias que varió muchísimo el guion fue lo que recibimos en el proceso de selección en Vigo y Redondela. Había un gran interés por la película y una ilusión por contar la historia de sus familiares.

—¿Participaron solo gallegos o más gente?

—Era una prueba abierta a la que se podían presentar hombres y mujeres de la zona y también de fuera. Vinieron argentinos y uruguayos y gente de otras regiones de España, pero queríamos que tuviera su epicentro en Galicia.

—La película está rodada en blanco y negro. ¿Por qué esa elección estética?

—Es algo que consideramos bastante porque no deja de ser una apuesta arriesgada. Parece un pequeño desafío. Pero desde el principio tenía claro que San Simón no podía ser una recreación histórica convencional, necesitábamos que encontrara esa reivindicación de un lugar de memoria. Situarlo en un espacio diferente también nos proporcionaba la posibilidad de entender mejor que se trata de un relato construido que viene de distintas fuentes y experiencias.

—Su película se estrenó en el Festival de Cine de San Sebastián. ¿Cómo fue la acogida?

—Fue un momento muy emocionante que pudimos compartir con las personas que han participado. También se acercaron algunos familiares. Nos hizo especial ilusión poder contar con ellos. Nos parece que es un marco incomparable y hemos agradecido que se hiciera eco de la situación que estamos viviendo con el genocidio de Gaza. Nos hemos sentido muy cómodos proyectando la película allí.

—¿Podría servir este largometraje como fuente de estudios futuros sobre las islas prisión?

—Me hace mucha ilusión que la película nos permita volver a dialogar, a traer esas historias y compartirlas. Cuando los hechos se repiten hacen pensar, no solo lo que ocurrió en el pasado, sino que nos hacen cuestionarnos nuestro presente y qué estamos viviendo hoy en día.