La serie de los Hermanos Duffer se despide diez años después. El primer volumen de la quinta y última temporada se estrena el 27 de noviembre y promete resolver los misterios pendientes
14 nov 2025 . Actualizado a las 09:42 h.2016, el año que marcó un antes y un después para Netflix, la que hoy en día es la plataforma de streaming más grande del mundo y una de las productoras que más triunfa en los Óscar. Este punto de inflexión fue el estreno de Stranger Things. La serie creada por los Hermanos Duffer pilló por sorpresa a un público que se rindió a la estética ochentera del proyecto y a las referencias a clásicos como Los Goonies, It, E.T. o Cuenta conmigo. Lo que comenzó como una historia de búsqueda de un niño desaparecido en un pueblo llamado Hawkins, donde empiezan a pasar sucesos extraños, con el paso de las temporadas ha ido tomando un tinte mucho más épico y con una escala mucho mayor.
Pero no nos engañemos, aunque Stranger Things sea cada vez más rimbombante y tenga más efectos especiales, la razón por la que casi diez años después seguimos pendientes de las aventuras de estos adolescentes son los propios personajes. Un reparto de actores al que hemos visto crecer a lo largo de los años y que ha formado un grupo icónico, que ha dejado huella en la cultura pop de la sociedad actual. Personajes como la misteriosa y poderosa Once (Millie Bobby Brown), el desdentado Dustin (Gaten Matarazzo) o el chico popular de instituto reconvertido a papá canguro del grupo protagonista, Steve Harrington (Joe Keery), han marcado a una audiencia que teme el destino que los Duffer tienen planeado para ellos en esta quinta y última temporada. Un desenlace que se ha hecho de rogar y que da la sensación de haberse alargado más de lo necesario. Aunque si bien la producción se ha visto frenada por dos escollos enormes como la pandemia en el 2020 y la huelga de escritores de Hollywood en el 2023, lo cierto es que la espera entre las últimas temporadas se ha hecho eterna. Tanto que muchos fanáticos de la serie se mofan de que los actores sean veinteañeros interpretando a adolescentes, ¿pero acaso hay algo más mítico de los años 80 que eso? Además, no es como si Netflix no hubiese hecho esto antes, y si no que se lo digan a Élite y a sus estudiantes de instituto a un paso perder el derecho al Carné Xove de la Xunta.
El esperado final estará repartido en tres volúmenes: el primero, que se estrena el 27 de noviembre y cuenta con cuatro episodios; el segundo, tres capítulos que verán la luz en Navidad; y el tercero, un único episodio que se lanzará en año nuevo y que en Estados Unidos se podrá ver en cines. La última temporada promete ser la más grande y espectacular hasta el momento, pero un servidor, lejos de estar expectante a fuegos artificiales varios y a la inevitable batalla final entre Once y Vecna (el malo malísimo), donde ganará el que empuje más fuerte telequinéticamente, tiene más curiosidad por ver si los creadores son capaces de ofrecer algo nuevo y que sorprenda, sin tropezar en el intento como en la tercera temporada, en la que entre la revolución de hormonas de los protagonistas y los espías rusos de chiste se dejó muy poco espacio para el misterio y la fantasía.
No tengo demasiada fe en que esto suceda. El final es el momento en el que te juegas tu reputación y en el que arriesgar puede tornarse en tu contra. Si lo haces bien todo el mundo te aclamará, pero si la pifias, tu proyecto será recordado como ese que termina tan mal. No lo digo yo, varias de las series más aclamadas de la historia han sufrido este destino. J. J. Abrams hizo de Perdidos uno de los mejores ganchos televisivos de este siglo, sin embargo, en los debates sobre el drama de los pasajeros del malogrado vuelo 815 de Oceanic Airlines lo primero que sale a la palestra es su terrible desenlace —que lo es, nada que objetar a la opinión del gran público—. No solo ocurrió con Perdidos, más recientemente, la conclusión de Juego de tronos decepcionó a millones de fanáticos de los que aún se pueden escuchar los ecos de sus quejas —un millón y medio de personas firmaron una petición para que se rehiciese—. Por supuesto, hay honrosas excepciones, como Breaking Bad, que con su conclusión dejó al público maravillado. Habrá que ver de qué lado de la balanza cae Stranger Things, de lo que podemos estar seguros es de que el colofón a las aventuras de Once y compañía es uno de los eventos audiovisuales más importantes del año, y que sea como sea, será tema de conversación durante semanas.