Tras la adaptación cinematográfica de la primera novela de la saga, lectoras y libreros nos despejan las dudas alrededor de la fiebre por las obras de Freida McFadden. «Enganchan muy rápido», confiesan
16 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Son las 19.15 horas de un sábado 3 de enero en un cine cualquiera, un día después del estreno de la adaptación a la gran pantalla de La asistenta, el primer libro de la saga literaria de Freida McFadden. La sala empieza a llenarse de amigas, amigos y adolescentes que deciden ir a verla en pandilla. También de parejas de tortolitos cargados de cubos de palomitas y bebidas de litro. Incluso se acomoda en los asientos una familia con niños un poco desubicados. Probablemente se hayan equivocado pensando que era la nueva de Avatar. Aun así, apenas quedan sitios vacíos.
La película empieza y la magia de esos 120 minutos ocurre viendo las reacciones de la gente, sobre todo, de aquella que no leyó la obra. Las escenas más traumáticas provocan que el público ponga sus manos en la cara para no ver. Hay quien, a pesar de ponérselas, separa un poco sus dedos para observar a través de ellos por la curiosidad. «Son menos escandalosas en el libro», susurra la chica de la butaca de al lado.
Con las que suben la temperatura, protagonizadas por Sydney Sweeney y Brandon Sklenar, pasa lo contrario. Las amigas abren la boca mirándose mutuamente y terminan esbozando una sonrisa pícara. Los chicos levantan las cejas y no pestañean. En cambio, los tortolitos ya no se acurrucan tanto y se ponen celosos: ellas les tapan los ojos a ellos y viceversa. No sabemos si la familia con niños llegó a abandonar la sala en algún momento, pero al salir, el sentir general del público es de satisfacción. «Hay cosas del libro que se salta, pero me gustó mucho», se escucha. «El jardinero no habla nada y en el libro tiene más protagonismo», se oye también.
Aunque muchos califiquen la película como un «telefilme típico de Antena 3» y los textos de McFadden como una literatura «poco profunda», existe algo evidente. ¿Qué tienen las novelas de la autora estadounidense para que enganchen tanto?
Las lectoras lo tienen claro. «La asistenta no va a ser el libro de tu vida, pero puede ser bueno para personas que no estén acostumbradas a la lectura. Creo que los de la saga enganchan rápido, son sencillos y tienen capítulos cortos. El misterio, las historias entre diferentes clases sociales y la violencia son temas que atraen. La película también está bien para esos días que quieras desconectar», explica Lucía.
Por su parte, Alba todavía no vio la cinta. A pesar de que tiene grandes expectativas, cree que la adaptación no superará al libro. «No suelo leer thriller psicológico y pensé que no me gustarían. El primero de La asistenta me sorprendió, porque cuando crees que entiendes lo que está pasando, hay un giro dramático. La autora sabe mantener muy bien el suspense, va rápido y no da muchos rodeos. Espero leer más cosas de ella», afirma. Luego también las hay como Carlota. «Yo los leí hace tiempo, pero me niego a ir a ver a Sydney Sweeney y Brandon Sklenar al cine», confiesa.
El domestic noir de McFadden provoca que la gente que nunca se perdió entre estanterías de una librería y el olor de las hojas de ejemplares recién salidos del horno ahora lo haga. Celia Fernández, librera de Nobel Ourense, da con una de las claves del éxito. «El auge se consiguió a través de las redes sociales, recomendándolas como lecturas fáciles y muy digeribles. Además coincidió con que se estaban traduciendo más novelas de la autora publicadas hace tiempo en el mercado norteamericano, no solo la saga», indica. El tipo de target está bastante definido: mujeres de entre 18 y 40 años. Aun así, hay un matiz curioso si no tenemos en cuenta el género y que es común. «El perfil suelen ser personas que hasta ahora no tenían un hábito de lectura consolidado», confiesa.
Desde la librería de Follas Novas en Santiago, Jacobo Ucha también es testigo de este fenómeno en ventas. «Vendemos una barbaridad. Es un producto muy comercial, porque el hecho de que salgan tantos libros es llamativo», afirma. En el panorama nacional, podemos encontrar sucesos parecidos. «Gómez Jurado, por ejemplo, creó el universo de Reina roja y todo lo que rodeaba a su protagonista, Antonia Scott. Al final es un poco similar a lo que está pasando ahora con La asistenta. Hay adaptación audiovisual, precuela, libros...», apunta.
El librero, además, añade que son nuestros vecinos del norte los que llevan ventaja en este tipo de género. «Los autores nórdicos también son muy demandados y los que más novelas de suspense generan. No sé si ahora puede haber de nuevo un mercado de producción norteamericano de novela de este estilo, pero quizás sí», indica. Continuará...