Veinte libros que son la madre

Redacción / La Voz

FUGAS

Tres de las lecturas seleccionadas por redactores y colaboradores de La Voz.
Tres de las lecturas seleccionadas por redactores y colaboradores de La Voz.

Es la primera mujer. Suya es la primera mano que sostuvo la mía y la que escribe la épica íntima y doméstica de la vida familiar. Celebramos el domingo de las madres con una variada selección de delicias literarias, en las que ellas son protagonistas de manera singular

01 may 2026 . Actualizado a las 18:37 h.

De clásicos a novedades originales, llamadas a perdurar. Esta es nuestra breve macedonia de libros para celebrar un vínculo universal.

«Mi madre», Richard Ford

Un canto al amor puro

Sujeto, verbo, predicado. Así contó la vida de su madre Richard Ford. Las madres no necesitan más. Edna. Ford la quería. Pero la narró después de que ella muriese de cáncer en un libro que tituló Mi madre, con cero aspavientos. Luego recupera la historia de su padre y de los dos juntos en otra pieza. Se publicó como Entre ellos. Pero es Mi madre un canto a las personas corrientes. Al amor puro. A una mujer que enviudó joven y tuvo que sacar a Richard adelante. Como tantas. Ford me encanta. Es de esos escritores que cree que hay que retorcer el cuello de los adjetivos. Así contó a su madre, con una claridad que sobrecoge. Sin necesidad de lirios. CÉSAR CASAL

«Mamá», Joyce Carol Oates

Madres e hijas

Tanto si eres hija como si eres madre vas a sufrir leyendo esta novela que empieza en el día que las festeja. Gwen, una viuda de mediana edad, convoca a sus dos hijas a compartir la celebración con otros invitados. Unos pocos párrafos le bastan a la descomunal Joyce Carol Oates para retratar a estas tres mujeres y sacar a la luz el cariz de sus relaciones. Nikki, la hija rebelde, es la que nos contará esta historia que no la deja en muy buen lugar y que se abre con una frase que se nos atraganta: «La última vez que veas a alguien, sin saberlo, será la última. Y todo lo que ahora sabes, ojalá lo hubieras sabido entonces. Pero no lo sabías, y ahora es tarde». Empieza a leerla ya.  ELENA MÉNDEZ

«Ítaca», María Besteiros

Muller ante o abismo

Crónica en carne viva dunha devastación, a lectura de Ítaca trasládanos aos abismos dunha muller de 45 anos enfrontada a un xiro dolorosísimo no treito final do embarazo. Hai momentos en que se precisa coller aire para seguir lendo. Unha nai olla en fite a desgraza, pedíndolle explicacións que non recibe, e transmítenos os seus pensamentos cunha sinxeleza magnética, mediante frases que soportan cargas dunha desolación extrema. Como resultado, a vibración da mellor literatura: María Besteiros, na súa estrea como novelista, atopou o ton e as palabras xustas para describir o indescritible.  DIEGO AMEIXEIRAS

«Reunión en el restaurante Nostalgia», Anne Tyler

Migas de vida familiar

Todas las familias sientan sus verdades a la mesa. La realidad de la familia se ve en la sobremesa, cuando alguien recoge las migas de pan. Hay que «cenar» en Baltimore con Anne Tyler, que hace banquetes de Platón con los despojos de la pareja y la fuerza sutil de la maternidad. Al restaurante Nostalgia, de Ezra, ve sin reservas, sin pensar cuándo ni cómo saldrás. Todo es natural y asombroso como una fruta madura en el relato de Pearl, una madre de tres chicos que hace del abandono del padre un hogar. Pearl dispone su funeral. Anne Tyler sacude los tópicos del mantel con mano magistral.  ANA ABELENDA

«Frankenstein», Mary Shelley

La ausencia materna que dio vida al monstruo

Una joven Mary Shelley escribió Frankenstein o el moderno Prometeo en 1818, la primera novela de terror gótico y ciencia ficción de la historia. Con él, abordó la creación de la vida y la capacidad de que podamos llegar a crear monstruos. Si sabemos que Mary Shelley perdió a su madre apenas diez días después de nacer por una septicemia y que ese ausencia marcó su vida, idolatrando a su progenitora, la intelectual y feminista inglesa Mary Wollstonecraft, seguramente abordaremos este clásico desde otra perspectiva. MILA MÉNDEZ

«Una mujer», Annie Ernaux

La emoción de lo no dicho

¿Cómo de denso es el peso de una madre? En Una mujer, Annie Ernaux dibuja un desgarrador retrato de la suya, Annie Duschesne, en el que la memoria es un acto de amor lúcido. «He perdido el último vínculo con el mundo del que procedo», escribe la ganadora del Nobel, condensando duelo y desarraigo. Ernaux rehúye de la idealización y nos entrega a una madre real, fuerte y contradictoria, atravesada por el ascenso social. La emoción nace de lo no dicho. Un homenaje íntimo y brutal en el que los silencios cargan la atmósfera de la relación. La vida misma.  SANDRA FAGINAS

«O verán que miña nai tivo os ollos verdes», Tatiana Tibuleac

Memoria ou disparo ao corazón

A novela de Tatiana Tibuleac convertiuse nun libro de fondo, un supervendas elegante e literario válido tamén para lectores novos, que poderán identificarse con ese narrador que lembra a maneira na que odiaba a súa nai aos 15 anos, ese verán de ollos que van cambiando de mirada ata a redención. Unha historia doente e fermosa sobre a incomprensión e o amor familiar que ás veces vive nos silencios, contada cunha prosa quirúrxica e poética que dispara ao corazón. (En castelán, no selo Impedimenta).  MERCEDES CORBILLÓN

«A mi madre», Rosalía de Castro

Vindicación de Teresa de Castro

Moito se ten dito dunha nena Rosalía que medrou case sen nai. Hoxe, tempo despois da morte en 1862 de Teresa de Castro, grazas aos novos achados documentais, sábese que foi nai preocupada no coidado e a educación da filla. Tería bastado afinar o ouvido e escoitar á propia Rosalía nesa manda de versos que editou meses despois —en 1863, no mesmo ano de «Cantares gallegos»— e titulou «A mi madre», onte deita un precioso e vindicativo réquiem no seu camiño de dó. «Ya desde entonces no tuve / quien me prestase calor, / que el fuego que ella encendía / aterido se apagó». HÉCTOR J. PORTO

 

«O teu perfil na miña sombra», Xina Vega

A reinvención dunha nai

Da maternidade non se sae indemne, afirma Xina Vega nesta narración chea de lirismo. Un diario, unha crónica dos cambios que experimenta unha nai, dende os físicos ata os que nos percorren por dentro: temores, dúbidas, culpas... Que acontece cando unha filla decide estudar fóra? A casa garda a súa memoria, pero imponse o baleiro. Hai unha reconquista do espazo, do tempo, pero a nai ten que reinventarse nesa relación e construíla na distancia entre emoticóns e chamadas. Unha reflexión sobre as relacións materno-filiais feita con fonda honestidade. MALORES VILLANUEVA

«No la dejes sola», Desirée de Fez 

Los tentáculos pegajosos del amor

La dependencia emocional entre madres e hijas es el núcleo de esta tarantinesca y terrorífica novela sobre una mujer que despierta encerrada en un centro comercial. Satírica, ágil, brutalmente honesta, asfixiante, llena de heridas —metafóricas y físicas— y con una buena dosis de esos apegos feroces que acaban haciendo daño de tanto apretar. El catártico debut de la crítica de cine de terror Desirée de Fez se zambulle en una familia que entiende los cuidados y la constante preocupación como sinónimo de amor. Aunque a veces los tentáculos del amor sean demasiado pegajosos. BELÉN ARAÚJO

«Herba», Keum Suk Gendry-Kim

Supervivintes dunha traxedia

Esta non é a típica historia lixeira para o Día da Nai, senón un tributo conmovedor á resiliencia, á memoria e á dignidade das mulleres. A obra narra a vida real de Lee Ok-sun, unha moza coreana forzada a ser esclava sexual para o exército xaponés durante a Segunda Guerra Mundial. Pero, malia o trauma, a protagonista non se presenta como unha vítima pasiva, senón como unha supervivente indomable. Esta obra é un canto á forza que moitas nais e avoas tiveron que sacar da nada para seguir adiante. Como a herba que, tras ser pisada, volve erguerse. OLGA SUÁREZ

«La hija del mar», Rosalía de Castro

La primera novela de Rosalía

«A las mujeres se nos permite ya optar a la corona de la inmortalidad», ironiza la autora en el prólogo de esta obra, publicada en 1859, cuando tenía 22 años, la osadía de escribir sobre maltrato y abusos sexuales en el entorno familiar, y la originalidad de crear a dos heroínas que no serán redimidas. La pobre pescadora Teresa adopta a Esperanza, una niña huérfana que aparece flotando en la Costa da Morte, un paisaje-personaje con estado de ánimo propio. Pero este amor maternal no logrará salvarlas tras el regreso de su marido. La felicidad como imposible.  MARÍA SALGADO

«Papaventos abismados», Marta Dacosta

Inversión e regresión

Papaventos abismados, da poeta viguesa Marta Dacosta, é unha nora de herdanza, saudade, fraxilidade e amparo. Un círculo que envolve os coidados dunha filla á súa nai, «desnortada e con frío [...] nun océano de néboa». A nai xa non lembra, pérdese no tempo entre preguntas e reflexións cíclicas. A filla déixase perder con ela, regresa á calidez da infancia e protexe á nai, enganchada do seu brazo «como quen xoga a guiar o aro». Con versos precisos e diáfanos e imaxes sublimes, Dacosta gañou no 2023 o premio de poesía Filomena Dato.  ANDRÉS REY

«Distancia de rescate», Samanta Schweblin

Los límites del amor materno

Sobre la idea de «distancia de rescate» —la que, variable, separa a una madre de su hija y toda madre se pasa la mitad del día calculando— gravita la primera novela de la autora del millón de euros, Samanta Schweblin, un diálogo sobre el sentimiento de culpa, los límites del amor materno y los miedos más profundos de quien ha traído a alguien a este mundo para todo menos para sufrir. Convertirse en madre supone adquirir un asfixiante y envenenado superpoder, el de ponerse siempre en lo peor, el de anticiparse para amortiguar el golpe, encajarlo incluso. La maternidad como forma de terror.  MARÍA VIÑAS

«Mamita», Gustavo Rodríguez

Memoria íntima y amor filial

Con Mamita, el escritor peruano Gustavo Rodríguez (Lima, 1968) nos regala una de sus novelas más íntimas y reflexivas. Una carta de amor dirigida a su madre en la que el autor se impone el deber de contar la excepcional historia de sus ancestros maternos, cuyos orígenes se remontan a la Amazonia peruana de principios del siglo XX. Así, la memoria del amor filial y la creación literaria se entrelazan en un delicado ejercicio de metaficción que intenta capturar aquello que el tiempo suele volver irrecuperable: la propia vida.  ADRIÁN GARCÍA SEOANE

«O corpo de Cristo», Bea Lema

Amor que pecha feridas

Un cómic luminoso, poético, de humor sutil, que asombra desde a cuberta. Unha multipremiada autoficción na que a coruñesa Bea Lema aborda como nunca se fixera, con texturas como bordados coloridos, a saúde mental e a historia dunha filla que, desde nena e cun amor incondicional, quere facer sandar á súa nai, quen está convencida de que un demo convive con ela. A filla sempre está aí para levantala. Un duro relato, narrado da forma máis bela, a través dunhas páxinas que reivindican os coidados, axudan a pechar feridas e ás que reconforta mirar. OLALLA SÁNCHEZ

«Los ilusionistas», Marcos Giralt Torrente

Anatomía de una estirpe

¿Hasta qué punto marca la muerte prematura de una madre a sus hijos? Esta es la pregunta que sobrevuela la novela de Marcos Giralt Torrente. Más que una biografía, el libro parece un viejo manual de Anatomía que analiza a cada integrante de la saga en cortes y disecciones. Josefina Malvido, la primera esposa de Torrente Ballester, murió a los 46 años cuando el mayor de sus hijos tenía 24. Ninguno de ellos hizo una carrera profesional al uso. Abandonaron estudios, encadenaron proyectos y negocios, caminando sobre un alambre de dudosa estabilidad y realidad.¿Casualidad?  DAVID SUÁREZ

«La tierra herida», Clare Leslie Hall

La pérdida de un hijo

¿Cómo golpea la pérdida de un hijo a un matrimonio? ¿En qué medida las decisiones que se toman después vienen determinadas por ese agujero que esto deja tras de sí? La desgracia de Beth, la protagonista de La tierra herida —libro al que ha caído rendida Reese Witherspoon, una de las mayores prescriptoras del mundo— permite replantearse el vínculo maternal y si es posible aliviar (aunque sea un poco) el vacío de la pérdida de un vástago con otro niño. Beth debe elegir entre dos amores: el apasionado que recuerda su juventud o el tranquilo de una madurez construida sobre heridas restañadas.  SARA CABRERO

«Patria», Fernando Aramburu

Proteger a los hijos

Cuando Bittori y Miren se cruzan en la última página del último aliento de Patria representan un duelo de un wéstern sin pistolas. El novelón sobre la salvajada que hasta anteayer se vivió en el País Vasco es también, latente, el relato de la evolución de dos madres, que envejecen con idealismo o con cobardía. Dos mujeres que, desde alejadas posturas morales y familiares, tratan de rescatar, una, y amnistiar, otra, a sus hijos, convirtiéndose en dos paradigmas de la dignidad y del fanatismo como elecciones de supervivencia. Para salvar a los suyos. PAULO ALONSO

«As nais non», Katixa Agirre

Unha proposta heterodoxa

Isaac Xubín traduciu ao galego esta proposta heterodoxa, talvez disidente, construída cos fíos da ficción e a autoficción, da investigación e o dietario, da crónica e do ensaio, que se achega á maternidade, ou á súa idealización, con crueza e sensibilidade a través de dúas historias que semellan independentes mais que non o son. A novela As nais non de Katixa Agirre (en castelán na editorial Tránsito) interpélanos desde un discurso poderoso, lonxe de verdades absolutas e posibilita, mesmo demanda, a reflexión. Hai versión cinematográfica baixo o título Salve María.  RAMÒN NICOLÁS