Éxitos y miserias de un obrero del rock

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Josele Santiago, cantante y guitarrista de Los Enemigos, en una foto de archivo
Josele Santiago, cantante y guitarrista de Los Enemigos, en una foto de archivo Óscar Carriquí

Josele Santiago cuenta sus vivencias, canción a canción, en «Desde el jergón», un libro sincero que escapa del estereotipo de memorias de un músico de rock. Los Enemigos sacarán disco en septiembre

01 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuarenta años —con un intermedio de seis discos en solitario— al frente de una banda de rock como Los Enemigos dan para escribir varios libros. Así lo demuestra Josele Santiago en Desde el jergón, una suerte de cancionero convertido en memorias, o viceversa, editado por Contra, que su término deja con ganas de más. Pero que nadie se acerque a este libro con la idea de encontrarse uno de esos volúmenes tan agradecidos y satisfactorios que ensalzan el mito de la estrella del rock a base de confirmar leyendas y anécdotas rijosas. Aquí lo que prima es el desencanto, apoyado frecuentemente en un socarrón sentido del humor que sirve como salvavidas al narrador mientras va contando todo lo que le dio, y lo que le quitó, el dedicarse a la música.

Que Josele es un tipo que escribe bien no es una novedad. Como letrista es probablemente lo mejor que le ha pasado a la música española en las últimas cuatro décadas, y sus artículos en prensa generan adicción. Pero nunca le habíamos leído de corrido, en libro. Y no defrauda. Apuesta para contar su vida por una división, no en capítulos, sino en canciones, de las cuales incluye las letras en un apéndice final. Eso le sirve de disculpa para ir desgranando la agridulce historia de un grupo que se empeñó en salir adelante a fuerza de cabezonería y grandes discos. Pero ojo, no se trata de explicar el sentido de las canciones. Josele deja que el oyente entienda lo que tenga a bien interpretar. Sino que cuenta el origen, las circunstancias que rodearon la creación de cada tema para ir sacando anécdotas y vivencias que conforman finalmente un relato coherente del que es protagonista y en el que destaca esa obsesión patológica con la muerte (miedo quizá), que ya se intuye en varias de sus canciones y que le ha llevado a despreciar la vida en demasiadas ocasiones. El libro está lleno de fantasmas que el músico va espantando o resucitando según el momento. Habla abiertamente sobre sus adicciones. La heroína y el alcohol están presentes desde la primera a la última página. Pero sin dramatismos ni victimismos: se muestra nada complaciente como cuando habla de sus achaques de salud y ánimo.

Arranca el libro con las primeras incursiones de un joven Josele en el ambiente musical de Malasaña, contando su breve paso por Glutamato Ye-Yé, su relación con personajes como Kike Turmix, su llegada a Los Enemigos y su inmediata amistad con Artemio Pérez. La narración en estos primeros capítulos es frenética, urgente como un riff de su admirado Wilko Johnson. La prosa refleja una juventud que se va atemperando con el paso de los años y las páginas y termina con un tono denso y crítico. Casi lo mismo que le pasó a las canciones de Josele. Cosas de la edad y de la cabeza. Canción a canción, va saltando por la historia de la banda. De hecho, su etapa en solitario la despacha en un cúmulo de párrafos agolpados, sin detenerse especialmente en canciones ni discos, como si fuese un sueño en medio de la turbulenta vida enemiga. Un poquito más de detenimiento en esos años complejos pero fructíferos a nivel musical se echa de menos, la verdad.

Estas singulares memorias funcionan a la postre como un retrato certero de la España de los últimos cuarenta años, vista desde el ojo de un artista. Valga como ejemplo una indiscutible frase del libro: "Desde el puerto a tu nariz, este país se ha convertido en una interminable procesión de intermediarios". Muy acertado.

Un libro goloso, lleno de matices y anécdotas jugosas y maravillosamente escrito que, lejos de parecer un epitafio como suele pasar con este tipo de relatos, termina con un adelanto de lo que está por venir al incluir las letras de Canciones chulas, disco que sacarán Los Enemigos en septiembre.