«Mi Gitana» está en Alcalá de Guadaíra

Juan Lojo

GENTE

José Manuel Vidal

La nueva vida de la Pantoja en prisión. De momento, un informe médico le ha valido para librarse de fregar su celda y las zonas comunes

30 nov 2014 . Actualizado a las 17:39 h.

De momento, un informe médico le ha valido a Isabel Pantoja para librarse de fregar su celda y las zonas comunes, como sí tiene que hacer el resto de las internas. Eso sí, la dirección de la prisión de Alcalá de Guadaíra ya le ha asignado sus primeras tareas en la cárcel. La viuda de España realiza trabajos en el comedor, recogiendo las bandejas. Pero, al parecer, un grupo de reclusas considera que la cantante recibe un trato de favor y esta semana la han increpado para dejarle claro su descontento. Algunas informaciones, que los responsables de Instituciones Penitenciarias ya se han apresurado a desmentir, apuntan a que Isabel Pantoja habría acabado tirada en el suelo mientras escuchaba los improperios de algunas compañeras de cárcel. Todo parece indicar que la nueva inquilina de la cárcel sevillana se limitó a escuchar los reproches hasta que fue levemente agredida y otras internas separaron a las reclusas que la increpaban. Los comentarios más tremendistas aseguran que la cantante se habría metido en una refriega con tirones de pelo y empujones. Siempre según estos comentarios, la tonadillera ha sugerido la posibilidad de montar un coro en el presidio, al estilo de la película Sister Act, para que las internas que lo deseen aprender a cantar. Esta iniciativa también podría tener su origen en el deseo de Isabel Pantoja -que al día siguiente de su llegada a Alcalá de Guadaíra se presentó, una a una, a sus compañeras de módulo dándole dos besos- de sumar puntos para obtener cuanto antes el tercer grado, puesto que ahora mismo -aunque si puede recibir visitas y, de hecho, este fin de semana estaba previsto que acudieran a verla su hermano Agustín y sus hijos- no podrá salir temporalmente de Alcalá de Guadaíra hasta el mes de mayo. Son rumores que se han filtrado a la prensa de boca de algunas reclusas en tercer grado que estos días han salido temporalmente del presidio sevillano, en el que abundan presas de etnia gitana, con una edad media de cincuenta años, procedentes de barriadas de solera en Sevilla como Los Pajaritos, El Polígono Norte, Torreblanca y las Tresmil viviendas.

celda especial

Según algunas fuentes, los responsables de la prisión han ordenado la ley de silencio, a partir de ahora, a las mujeres que disfruten de algún permiso. En la misma línea, han intensificado los controles para que los teléfonos móviles no puedan traspasar los muros de la prisión, incluidos los de los funcionarios que trabajan en ella. Algunos trabajadores, por su parte, han manifestado su descontento ante la dirección de la cárcel, por entender que se está poniendo en duda su profesionalidad y que nadie debería recordarle cuáles son sus obligaciones por el simple hecho de que un personaje popular haya ingresado en el presidio. Incluso el sindicato de funcionarios de prisiones ha acusado a la directora de estar dando un trato de favor a la popular interna que ingresó el viernes de la semana pasada en Alcalá de Guadaíra.

visitas de protocolo

En un escrito, remitido a la Secretaría de Instituciones Penitenciarias, interpusieron una queja contra la dirección del centro penitenciario. Aseguran que la artista disfruta de una celda especial con unas condiciones «extraordinarias». Esto se ha negado desde la dirección de la prisión. De momento, Isabel Pantoja se encuentra alojada en el llamado módulo de respeto, una zona que todas las prisiones reservan para las nuevas internas mientras no se adaptan a la rutina de la cárcel. Durante su primera semana en presidio ha recibido las visitas de distintos funcionarios y empleados del penal, según el protocolo establecido, que la han informado de sus deberes y derechos y han analizado su estado físico y psicológico. El orden y el concierto en la institución lo mantienen 65 funcionarias de prisiones, de un total de 121 trabajadores, incluyendo educadores, operarios de comedor y los mandos de la cárcel.

Según los médicos, la cantante no se encontraba bien físicamente. Isabel Pantoja presentaba un cansancio acumulado, los ojos muy hinchados, de haber llorado, y estaba muy débil, por las noches sin dormir y una mala alimentación. Isabel Pantoja, que comparte la celda con otra presa, pasó su primera noche en prisión con la habitación cerrada y no ha manifestado que tenga claustrofobia, como llegó a rumorearse esta semana.

Las filtraciones que resbalan por las paredes exteriores de la cárcel dicen que Isabel Pantoja se encuentra en un bajo estado de ánimo y que se encuentra muy preocupada por su familia. Ha hecho varias llamadas telefónicas, a las que tiene derecho, y le ha recomendado a su hija Chabelita que se vaya a vivir a Londres, porque teme que en España pueda ser objeto de duros ataques verbales. La cantante les pidió a sus hijos antes de entrar en prisión que no se enzarzaran en polémicas en Twitter, que no diesen que hablar (de hecho, han silenciado sus cuentas) y que hiciesen caso a Cyntia Ruiz, su abogada. También ha tenido que tranquilizar a su madre, doña Ana, quien finalmente se ha enterado de que su hija está presa. Isabel Pantoja, en contacto con su hermano Agustín, también esta muy pendiente del desalojo de los muebles y otros objetos de sus viviendas de La Moraleja y de Cantora, que está sacando de allí porque tiene miedo de que entren en estas casas para robar. La ex Julián Muñoz quiere que su madre se vaya a vivir al piso que tiene en Sevilla, pero esta ha manifestado su deseo de seguir residiendo en Cantora.

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