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Es actriz, presentadora y cantante de rock'n roll y también todo lo que uno se imagina: explosiva, creativa, ruidosa, cariñosa, emotiva y sincera
17 ene 2016 . Actualizado a las 12:13 h.Teté Delgado (Ferrol, 1965), de cerca, es lo que uno se imagina: explosiva, creativa, ruidosa, cariñosa, emotiva, sincera. Me recibe en el luminoso salón de su casa en bata y en pijama. Con toda naturalidad, saca la aspiradora, limpia un poco la alfombra y me invita a un café que finalmente no me trae, ni falta que hace. Necesito más velocidad para tomar notas sobre todo lo que me cuenta y me tengo que poner serio para recuperar las riendas de la entrevista.
-En la Wikipedia pone que de pequeña quería ser científica. ¿De verdad?
-Sí, sí. El regalo que recuerdo con más cariño fue un Quimicefa. Tenía ansia por inventar y descubrir. Me veía como una pequeña Einstein. Tenía dos metas: inventar la teletransportación, porque quería estar en muchos sitios al mismo tiempo y no podía, y también algo para mantener caliente la tapa del inodoro.
-Dos cosas muy relacionadas... ¿Siempre ha sido así de chisposa?
-Ja, ja, ja. Yo he sido siempre una persona muy social. He nacido para exprimir la vida como si no hubiera un mañana... Pero con 46 años sufrí una crisis de ansiedad que me tumbó. Durante dos años fui un despojo. Por vivir tanto, por enamorarme tanto, por vivir así la vida, mi cuerpo reventó.
-Ya se encuentra mejor, ¿no?
-Sí. Ahora estoy mucho mejor. Empecé a trabajar poco a poco, primero con un programa de radio en Internet sobre el mundo del rock y luego otro en Radio Nacional... Ahora voy a volver con Sofocos. Se va a llamar Sofocos Plus. No es un Shakespeare pero está bien. Entretenimiento.
-También tuvo un grupo de rock.
-Sí. Teté y los Ciclones. Aún sigo con eso. Es lo que más me gusta hacer [Se levanta a por una tableta en la que me enseña con entusiasmo fotos de algunos bolos]. Me gustaría que fuera una banda estable pero, claro, todos tenemos nuestros trabajos. A ver si lanzamos pronto un disco que tenemos grabado...
-De su variada actividad, si tuviera que elegir una sola faceta, ¿sería esa?
-Sí, sin duda. La capacidad de comunicar se tiene o no se tiene. Y puede hacerse de muchas maneras; interpretando un papel, presentando un programa... También cantando una canción. Lo paso muy bien. A la tercera canción ya estoy sin tacones.
-¿Cómo se enteró de la muerte de David Bowie?
-Me lo dijo mi novio. No es de mis favoritos, pero me sentí mal cuando me enteré. Es como si se hubiera muerto un colega, alguien que siempre estaba ahí. También es cierto que vivió como quiso y que ha dejado un enorme legado.
-También leí que tenía una Harley.
-Noooo. Me gustan; soy muy mitómana de las motos, pero no tengo ni carné. Me encanta ir en moto, aunque de momento voy de paquete, pero tendré carné y tendré moto.
-¿Practica algún deporte?
-De jovencita jugaba al balonmano. Y no se me daba mal. También hice taekuondo. Llegué a ser cinturón amarillo naranja. Hacía bien las catas pero me faltaba agresividad. Sabía dónde, pero me costaba endiñar.
-¿Y ahora? ¿Va a nadar, a correr?
-Correr es de cobardes, ja, ja, ja. Esos que corren, ¿dónde van, quién les persigue? El agua es otra cosa. Es mi elemento. Mataría por tener las branquias de Kevin Costner en Waterworld. Me encanta bucear, aunque no me lo tomo como un deporte. Y el mar me gusta verlo cabreado. El mar me ayuda mucho, es donde echo mis demonios. Por eso, para mí, Malpica es Tara.
-¿Duerme mucho?
-Lo que puedo. Si puedo doce horas, pues doce horas. Y si no hay tiempo para dormir, no duermo. Pero soy muy de cama, de las que piensan que es uno de los grandes inventos de la humanidad.
-¿Qué se pone para dormir?
-En verano, nada. Es de las mejores sensaciones. No tener nada encima. Así que no me pongo ni las gotas de Chanel, ja, ja. Bueno, a mi novio, eso sí.
-¿Qué es lo más importante en la vida?
-Mmmm... La pasión, apasionarse con las cosas, aunque también es verdad que a mí la pasión me mató. Ahora estoy intentando ser yo sin hacerme daño. Mi vida era una montaña rusa de emociones y no me desagradaba. Pero me mató.