Guerra abierta entre Norma Duval y Marc Ostarcevic

Joaquina Dueñas MADRID / COLPISA

GENTE

La presentadora Norma Duval.
La presentadora Norma Duval. Antonio Gutiérrez / Europa Press

El croata ha roto el pacto de silencio que firmó con su exmujer cuando decidieron separarse

27 nov 2025 . Actualizado a las 13:50 h.

Las últimas palabras que Marc Ostarcevic ha dedicado a Norma Duval podrían salirle caras. El croata ha reaparecido en la revista Semana para reprochar a su exmujer su «complicado» carácter y acusarla de poner en su contra a dos de sus tres hijos. Una entrevista con la que ha roto el acuerdo que la pareja firmó ante notario cuando decidió poner fin a su matrimonio y por el que comprometían a no exponer los detalles de su vida en común y a evitar las críticas so pena de indemnización económica.

Aunque esta no es la primera vez que Marc se lanza a criticar a su exmujer, parece que en esta ocasión, Norma no piensa pasar por alto lo sucedido y cuenta con el apoyo de sus hijos, por lo que el exdeportista podría verse rindiendo cuentas ante la justicia por sus declaraciones. 

Instalado en Croacia, donde tiene un hermano y una hermana menores, en la entrevista asegura que de no ser por sus hijos se habría separado mucho antes de Norma Duval, con quien estuvo casado casi 20 años. «Norma tiene un carácter muy complicado. Hay muchos compañeros de la prensa que me decían que a mí tenían que ponerme un monumento en la Gran Vía de Madrid por haber aguantado a Norma tantos años», asegura. «Tiene mucho genio y un par de cojones… Y eso no siempre es positivo», subraya.

Además, acusa a su exmujer de ser la responsable de su nula relación con sus hijos Marc y Christian, el mayor y el menor del exmatrimonio. «Creo que su madre, en su momento, no hizo lo que tenía que hacer y los puso en mi contra», señala, al tiempo que asume que la situación es definitiva: «No pienso dejar que me fastidien la vida dos chicos que no saben comportarse. Peor para ellos».

Sobre el mediano, Yelko, habla de una relación excelente, con visitas asiduas cuando todavía vivía en Benidorm y mensajes habituales. Sin embargo, desde el entorno de Norma transmiten una versión bien distinta. Aunque sí reconocen que hay cordialidad entre padre e hijo, subrayan que se basa fundamentalmente en mensajes y revelan que hace unos años, Yelko acudió al Registro Civil para invertir sus apellidos y dar así a su madre el protagonismo que cree que merece. En este sentido, también destacan la importancia que José Frade tuvo en la vida de los hijos de Norma y Marc mientras el productor y la vedete fueron pareja, especialmente para el menor, Christian.

Pero estas no son las únicas imprecisiones que habría cometido Marc Ostarcevic, que establece el inicio de su romance con Norma Duval cuando él tenía 35 años y estaba en el apogeo de su carrera: «Me quedaba todavía mucha carrera deportiva por delante», apunta para después recalcar que criar a sus hijos no fue un sacrificio porque obtuvo una «compensación, en este caso emocional».

Sin embargo, la hemeroteca le desmiente. Marc y Norma se conocieron el 9 de febrero de 1983 en el exclusivo restaurante parisino Privilege, en los bajos de la discoteca Palace. Ella, de 27 años, era la estrella del Folies Bergère; él, de 41, había sido jugador de baloncesto de alto nivel y seguía ligado al mundo del deporte de manera secundaria. El trabajo que ejercía entonces no está claro y las versiones van desde entrenador de un equipo en París hasta agente inmobiliario, pasando por una tienda de decoración.

En aquellos inicios, tampoco dejó clara su situación familiar. El deportista ya estaba divorciado y aunque a Norma le dijo que tenía una hija, en realidad eran cuatro. «Bueno, separado, con una hija; no está mal, pero un tiempo después tuvo que confesarme que tenía tres más», recordó la vedete en sus memorias. Una familia que ayudó a mantener durante el tiempo que estuvieron casados.

En la actualidad con 84 años y con una pensión de 1.500 euros con la que se «apaña de sobra», Marc relata su día a día: «Pinto, juego al pádel con los amigos siempre que puedo y cuido mi jardín». Una vida tranquila que podría verse alterada por su incontinencia verbal.