El Barcelona contrarrestó el «hat trick» del delantero hispano brasileño Goles, espectáculo, Dutruel en el punto de mira. Al encuentro de ayer en Balaídos no le faltaron ingredientes. Lo único que faltó fue el triunfo que el Celta tuvo en sus manos y que dejó escapar en el segundo tiempo. El Barcelona se disfrazó de cordero. Serra Ferrer situó a cuatro defensas y dos pivotes para cerrarle los espacios al Celta. Las grandes citas son para Mostovoi, si el ruso está en condiciones claro. En su primer toque de balón lo demostró, al dar un pase magistral a Karpin.
02 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Sin embargo, y aunque estaba con ganas, Mostovoi pidió el cambio a los cinco minutos. Pero el de San Petersburgo le traspasó el testigo del áurea que sentía anoche al brasileño Edú que entró en su lugar. En su primer toque de balón se consagró al enviar a Catanha el pase del gol que abrió el marcador. El delantero rompía su sequía de siete partidos sin marcar precisamente ante uno de sus porteros favoritos, Dutruel, a quien el año pasado le endosó tres en Balaídos. La grada, predispuesta desde el principio contra el portero francés, coreó su nombre. Sólo cinco minutos después, cuando aún no se había cumplido el primer cuarto de hora, el público tuvo más motivo para vengarse de Dutruel, que encajó el segundo. Nuevamente Catanha en un centro impecable de Karpin. Mejor comienzo no se podía pedir, aunque ante el Barça no se puede permitir un respiro. Sin tiempo a que el partido tomase aire, los catalanes acortaron distancias en una jugada de máxima fortuna al rechazar en el cogote de Frank de Boer un despeje de Catanha tras un saque de esquina y colarse forma inesperada por la escuadra. Gol para el diccionario de las jugadas tontas. Retirada de Dutruel Pero Catanha tenía mucha hambre de gol. Tras el periodo de sequía, los dos que llevaba no eran suficientes para saciar su apetito y el hispano brasileño logró el tercero de un espléndido cabezazo a centro de Gustavo López. Tres remates, otros tantos goles. Mejor imposible. Antes del descanso, una nueva acción entre Catanha marcó el partido. La entrada del delantero celeste dañó al guardameta que tuvo que abandonar el terreno de juego entre los abucheos generalizados. El Barcelona es de esos equipos a los que no se les gana hasta que acaba el partido. Ayer no estaba dispuesto a irse de vacío de Vigo y Kluivert recortó nuevamente distancias tras un gran saque de falta de Rivaldo. A pesar del hat-trick de Catanha tocaba sufrir. Guardiola reapareció tres meses después y asumió el mando. El partido estaba muy abierto. El Barça no perdonó la oportunidad que le dio el Celta de volver a meterse en el partido y merced a una genialidad de Rivaldo llegó el segundo de Kluivert y el empate en el marcador. Overmars perdonó el cuarto al entregar a Pinto cuando lo más fácil es que la jugada acabase en gol.