El despegue celeste pasa por Cornellà

Xosé Ramón Castro
X. R. Castro VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

Fontás jugando con un tapado Charles al inicio de la sesión de entrenamiento en Balaídos.
Fontás jugando con un tapado Charles al inicio de la sesión de entrenamiento en Balaídos. M. MORALEJO< / span>

El Celta, con la duda de Charles, necesita encadenar por primera vez dos triunfos en la Liga

18 ene 2014 . Actualizado a las 12:11 h.

El Celta busca un acelerón en Cornellá. Después de tres salidas en blanco, el conjunto celeste ansía encadenar por primera vez dos triunfos consecutivos en la Liga. El salvoconducto para tomar oxígeno y cargarse de confianza. Además, en una buena salida aunque no sea Andalucía (en donde han ganado sus tres partidos) el punto de destino, ya que el partido coge al Espanyol con el pie cambiado con la Copa del Rey de por medio, a caballo de la remontada ante el Alcorcón y el arranque de octavos del final ante el Real Madrid.

Y lo más importante, la contienda llega cuando parece que Luis Enrique ha conseguido dar con la tecla en el Celta. Con ajustes defensivos (la dos líneas más juntas) que han provocado un giro hacia la sobriedad y con las piezas esenciales encajadas y engrasadas en un once que podría tener continuidad aunque el técnico mantuviese el suspense.

Repetir el mismo equipo que ganó al Valencia dependerá en gran medida de la evolución de Charles Dias. El máximo goleador celeste, con siete dianas, sufre una leve dolencia estomacal que le hizo abandonar la última sesión tras la parte inicial. A priori no es nada grave, pero con tan poco tiempo de recuperación de por medio, nadie puede confirmarle como fijo en el once. Para cubrirse las espaldas Luis Enrique decidió llevarse a 19 a Barcelona para hacer un descarte antes del partido.

El resto del once vigués no debería ofrecer ninguna alteración. El cuarteto defensivo ha aumentado la fiabilidad de la zaga, en el trivote del centro del campo el único riesgo viene dado por las cuatro tarjetas de Augusto y Álex López y en el ataque Rafinha ha encontrado su sitio y Orellana se ha enganchando como una lapa a la titularidad.

Intensidad y verticalidad

La hoja de ruta para ganar en Cornellá-El Prat no ofrece dudas. Parte de la premisa de la intensidad defensiva, quizás cediendo un poco más de campo al rival, y del juego vertical en ataque. También del nivel de acierto que pueda tener el equipo, cuestión capital cuando el rival sabe jugar al fallo. Cada error en la entrega puede suponer una contra demoledora perica. El juego aéreo, una de las rémoras del Celta, es otro de los activos de la escuadra del Vasco Aguirre, que una semana más tendrá que ver el partido lejos del banquillo.

En esta ocasión también pudiera jugar un papel importante el ritmo, porque la exigencia física del cuadro catalán se puede ver mermada si el Celta es capaz de correr desde el principio.

Un triunfo permitiría a los vigueses alcanzar al Espanyol y marcar distancias con respecto al descenso, pero errar en un nuevo intento de encadenar dos victorias consecutivas devolvería a los célticos al escenario de la incertidumbre y el sufrimiento.