A Berizzo le queda una vida

Xosé Ramón Castro
x. r. castro VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

Laudrup y Óscar García suenan como sustitutos del argentino si no consigue vencer al Córdoba

28 ene 2015 . Actualizado a las 14:56 h.

A Berizzo le queda una bala. El partido del próximo sábado ante el Córdoba en Balaídos se encargará de dictar sentencia. Cualquier cosa que no sea un triunfo convincente del Celta supondrá en punto y final para el técnico argentino, que el lunes por la noche en Getafe admitió que diez jornadas sin ganar son demasiadas y que entendería cualquier decisión. Por el momento, el vicepresidente Ricardo Barros descartó la destitución del técnico antes del partido del sábado, aunque tanto Carlos Mouriño como Miguel Torrecilla se quedaron en Madrid. Los dos regresaron por la tarde. El preparador, por su parte, con cara muy seria, dirigió la sesión de recuperación nada más llegar de Madrid. La plantilla, por boca de dos pesos pesados como Augusto y Sergio Álvarez, cerró filas con su entrenador. Aseguran estar a muerte con el Toto.

Oficialmente no existe ultimátum, al menos es lo que dice el vicepresidente de Mouriño, pero el partido ante el Córdoba ya parece una bola extra para un Eduardo Berizzo que parecía más fuera que dentro en la noche del lunes. No solo por la racha, sino por las dos últimas actuaciones de un Celta que en nada se parece al que arrancó como un tiro la confianza.

Que Mouriño y Torrecilla se quedasen en Madrid disparó las alarmas porque dos años atrás habían hecho lo mismo en el trance de la destitución de Paco Herrera, también tras una penosa derrota en el Coliseum. En esta ocasión el presidente regresó por la tarde y al mediodía de hoy participará en la firma del convenio de remodelación de Balaídos.

Que el Toto vaya a continuar no significa que el director deportivo celeste no haya activado un plan B para tener un entrenador elegido en caso de agravarse la crisis. Nombres conocidos como Laudrup y Óscar García Junyent volvieron ayer al primer plano, aunque lo único cierto es que, de dar el paso, el Celta no quiere repetir una experiencia como la de Abel Resino, el técnico que obró el milagro de la permanencia pero cuyas premisas balompédicas estaban a años luz del proyecto celeste.

Al margen de la continuidad hasta el sábado, Berizzo se ha quedado sin crédito en todos los sectores del celtismo. Desde la afición, tan ilusionada al principio como hundida ahora, hasta el propio consejo. En un núcleo hermético y nada dado a exteriorizar sus sentimientos, Barros admitió la preocupación existente. «Estamos preocupados porque ya son diez derrotas, pero no hemos pensado nada, venimos de perder un partido y ahora tenemos que seguir luchando y pensar en el Córdoba», contienda que ahora adquiere máxima importancia.

Por el momento Berizzo parece estar al margen. Con cara muy seria llegó al filo del mediodía de ayer a las instalaciones de A Madroa para dirigir el primero de los cuatro entrenamientos, todos a puerta cerrada, que desarrollará el equipo en esta corta semana. En esta ocasión el cónclave a pie de campo con el que inicia cada sesión fue más corto de lo habitual. Apenas hubo charla, solo indicaciones del trabajo del día. Sin embargo, era fácil adivinar que no se trataba de una sesión cualquiera. Entre las novedades sobre el césped estaba Borja Oubiña, que quiso unirse al grupo aunque después se retiró al vestuario. Como de costumbre, los titulares tuvieron una leve sesión de recuperación y los suplentes un entrenamiento más intenso.

Lo que parece estar descartado por completo es una hipotética dimisión del Toto que llegó a Vigo con la idea de desarrollar un proyecto de dos años que en octubre se las prometía felices, pero que ahora se ha encontrado con una situación más adversa que la vivida en Estudiantes de La Plata, el único equipo en el que ha sido cesado como técnico en su todavía corta carrera en los banquillos.

Por el momento, aunque el partido del lunes parecía demostrar lo contrario, cuenta con el apoyo de la plantilla, que ayer cerró filas con el técnico responsabilizándose de la situación, aunque en el grupo son conscientes de que no hay entrenador que pueda aguantar una serie de resultados tan malos. Todo parece quedar pendiente de lo que suceda el sábado, aunque con una crisis tan galopante en el Celta no puede descartarse nada.

«Llevamos diez derrotas y es para estar preocupados, pero no hemos pensado nada»

Vicepresidente del Celta